Naufragio del Tiburón

Eduardo Camarena

CAMARENA

El Veracruz sufrió su séptima derrota consecutiva al caer 4-1 en casa ante los Pumas el viernes pasado y ya acumula 10 partidos perdidos en elpresente Torneo Apertura 2016.

El equipo escualo está en caída libre, su productividad es paupérrima, pues sólo tiene dos victorias, es penúltimo en la competencia con 9 puntos y último en los cocientes para definir el descenso para el próximo semestre.

El regreso de Carlos Reinoso a la dirección técnica no ha sido suficiente para modificar esta pésima y decepcionante campaña.

El Veracruz es un equipo frágil en la defensiva, irregular, inconsistente, errático y hundido en la apatía e indolencia de muchos de sus jugadores. Aunque muestra cierto poder ofensivo —tiene 20 goles— no le alcanza para ganar porque el equipo se desdibuja fácilmente y no tiene equilibrio entre sus líneas.

Su cierre de torneo luce de altísimo grado de dificultad, visitará a Monterrey, urgido de triunfo para buscar un eventual pase a la Liguilla y cerrará de local contra Tijuana. El pronóstico no es muy optimista para la escuadra jarocha.

Pero no sólo en lo deportivo el panorama es sombrío. Nadie podría asegurar que el Veracruz mantendrá su sede en el puerto, ni siquiera su “influyente” propietario, el diputado federal Fidel Kuri Grajales, suspendido por la Comisión Disciplinaria de la FMF, un año por agredir verbalmente al dirigente arbitral Edgardo Codesal, en enero, y ocho meses por protagonizar un bochornoso incidente con un periodista en el túnel del Cuauhtémoc en septiembre pasado. Sendos castigos que el directivo ha ignorado ante la tibieza de la Liga MX.

El pasado 31 de mayo, Kuri advirtió que si el PRI no ganaba las elecciones para gobernador de Veracruz, el equipo se mudaría a otra entidad, en una flagrante violación a los reglamentos del balompié mexicano, que prohíbe ligar al futbol con la política. Con el triunfo de Miguel Ángel Yunes, del PAN, está en duda la continuidad de los escualos en esa sede. El gobernador electo declaró que no concederá ningún privilegio al propietario del equipo jarocho y que no permitirá que el dinero de los veracruzanos vaya a la bolsa de particulares. “Quien quiera tener un equipo profesional, como negocio, bienvenido, tendrá todo el apoyo del gobierno del estado. Pero no estoy de acuerdo en que se le done a un particular, por ejemplo, un terreno de 70 mil metros, enfrente de Nuevo Veracruz, una de las zonas de más alta plusvalía de nuestra ciudad”.

Ha trascendido que la directiva veracruzana ya presentó ante la Liga la solicitud para cambiar de sede y que el polémico dirigente busca acomodar a su equipo en un estado donde gobierne el PRI.

Lo más grave es que Kuri Grajales ostenta un cargo político y es propietario de un equipo profesional, situación que, reglamentariamente, prohíbe la FMF.

Veracruz se hunde deportivamente y la impunidad se hace presente en la Liga MX en detrimento del mayor valor que debe tener una institución: la credibilidad.

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