“Sería imperdonable”

Eduardo Brizio

Las posiciones se han polarizado, los “porristas” de la Selección han sacado las matracas; mientras que los detractores han comenzado a tirar a matar. Varios líderes de opinión, los alineados, han empezado a insistir (por no decir defender) con el argumento de que “el ‘Piojo’ no es el culpable”, “que los que juegan son los futbolistas” ¿Perdón? La primera pregunta que surge es ¿Quién seleccionó a los jugadores?, seguida por ¿Quién pone la alineación, el esquema táctico y ordena los cambios?

El consorte de la liendre tiene un negro historial en cuanto a conducta y buenas maneras se refiere, desde que se desempeñaba dentro del terreno de juego, la cual continuó hasta sus días de director técnico. Temprano, como timonel nacional dio muestras de su fragilidad emocional con esos festejos desmedidos que tanto llamaron la atención en la Copa del Mundo Brasil 2014.

Frente a los primeros descalabros evidenció nula tolerancia a la frustración, haciendo predecible que el día que enfrentara una crisis de resultados, empezaría a naufragar en un mar de oscuridad, víctima de su escasa preparación, repartiendo culpas, cerrándose a la autocrítica, para una vez instalado en la paranoia, descalificar y ofender a quien tuviera la osadía de cuestionarlo.

Prometió llegar por lo menos al quinto partido en el Mundial; sin embargo, su incumplimiento fue cubierto por la indulgencia popular ante su “carismática” figura. Total, en México ya estamos acostumbrados a que nos engañen cada seis años.

Después juró que la escuadra azteca sería finalista en Copa América, para quedar eliminados en la primera ronda; pero “era lógico”, se trataba del seleccionado “B”, sin mencionar que, “los árbitros nos acuchillaron”.

Sus defensores de oficio claman por alguien que “lo controle” y le ayude a moderarse. Yo digo que ya está “grandecito” para responsabilizarse por sus actos.

Ahora, en la Copa Oro, el equipo no funciona, no se le ve ni pies ni cabeza, se le ganó a la débil escuadra cubana; pero no fuimos capaces de derrotar a Guatemala ni a Trinidad y Tobago.

México no ha mostrado variantes, los cambios han sido tardíos e ineficaces, ha faltado profundidad, la defensa muestra debilidad y descoordinación. Hoy ante Costa Rica, hay mucho en juego. Una derrota, como dijo EPN… “Sería imperdonable”.

 

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