Una que no se le podrá cobrar al presidente Peña Nieto

Ciro Gómez Leyva

Después de Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato, era inconcebible que el Presidente se mantuviera en silencio en el 25 aniversario de la CNDH

Finalmente, el presidente Peña Nieto sí hará uso de la palabra en la ceremonia de este mediodía para conmemorar los 25 años de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Su compromiso de no hablar en público en las 72 horas previas a las elecciones entraba en contradicción con un evento de enorme significado, como el que tendrá lugar en el Castillo de Chapultepec. Creo que hablar hoy es una decisión correcta.

La Presidencia de la República podrá fundamentar que los derechos humanos se encuadran en los supuestos de excepción, por lo que no contravendrá ningún acuerdo ni disposición del INE. Qué bueno que lo determinaron así, porque así debía ser. Después de Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato, era inconcebible que el Presidente se mantuviera en silencio en el aniversario de la CNDH.

El presidente Peña Nieto, por lo demás, cumplió el compromiso de no meterse en el proceso electoral. A diferencia de varios gobernadores, no maniobró a favor de los candidatos priístas ni de la marca PRI. El temor de que se sirviera de los programas sociales para beneficiar a su partido quedó en un recelo. Y eso que según la encuesta trimestral de GEA/ISA, levantada hace unos días, 63% de los mexicanos tienen por demanda central combatir la pobreza, mejorar los salarios y reducir el desempleo (sólo 16% propuso mayor seguridad y 8% combatir la corrupción). Había tierra fértil para el clientelismo. Por lo visto, el Presidente y su equipo no cayeron en la tentación.

Tampoco puede echársele en cara una imprudencia que generara tensión. Por estrategia, convicción, o porque no tenía de otra, el Presidente optó por la neutralidad. Habrá que reconocérselo. Se le reclamará la intemperie de violencia que cobró 21 víctimas en las campañas, o la suspensión indefinida de las evaluaciones de maestros para tratar de atemperar a la CNTE, no el haber metido la cuchara para que gane el PRI. No injerencia electoral.

La apuesta a la neutralidad parece que le dejó dividendos. En la misma encuesta, el índice de aprobación del presidente Peña Nieto pasó de 41% en el primer trimestre a 46% en el segundo, que fue el lapso de las campañas.

Hoy es, pues, una fecha para un gran discurso de Estado. Supongo que eso será el del Presidente. No es hora de hacer trampa con las palabras. No en el tema de los derechos humanos.

MENOS DE 140. Gobernador Padrés, su ex sirvienta Gisela Peraza debió salir de la cárcel el martes. ¿Por qué lo impide, a qué le tiene miedo?

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