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El viernes por la tarde, en un comunicado de tres rengloncitos, el actual gobierno federal anunció que se disponía a violar la Constitución. Con apenas 33 palabras, desde la Secretaría de Educación Pública (SEP) se reveló que la evaluación de maestros se posponía indefinidamente. El argumento: “nuevos elementos a considerar”. Lo que esto quiera decir.
El examen a maestros es una parte fundamental de la reforma educativa. Tanto, que quedó como obligación en la Constitución. Por décadas un profesor era contratado por sus “palancas” con sindicatos o gobiernos, en lugar de por sus méritos demostrados —por ejemplo— en una evaluación. El objetivo del examen es que los mejores den clases a los niños mexicanos.
Desde que el Congreso dio luz verde a ese examen, los “maestros” (comillas a propósito) de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) estuvieron en contra de la medida. Ellos quieren seguir asignando las plazas por méritos políticos, que éstas se puedan heredar y que no se les despida aún cuando no vayan a dar clases.
Con esas banderas, en las que el abuso hace frontera con el delito, han protagonizado movilizaciones, paralizado Oaxaca y el DF, dejado a millones de niños sin clases y causado graves pérdidas económicas. En cambio, las finanzas que no padecen son las de la propia CNTE: siguen recibiendo dinero de los gobiernos federal y de Oaxaca. Calculan que así los mantienen tranquilos.
Su más reciente amenaza es boicotear las elecciones. Prometen impedir que se instalen casillas en once estados del país. El gobierno federal hizo su cálculo y decidió ceder, por lo menos temporalmente. Pero no hay garantías de que se revierta la cesión, sobre todo porque el escuálido comunicado habla de que las evaluaciones de maestros están “suspendidas indefinidamente”.
Es claro que el gobierno federal tiene miedo de que la CNTE obstaculice las elecciones en algunos lugares del país, suficientes para generar una pésima imagen nacional e internacional: la de un Estado débil, rebasado.
¿Tiene fondo el barril de la CNTE? No creo. No había terminado de difundir la SEP su brazo torcido cuando la Coordinadora ya decía que eso no bastaba, que lo suyo es derogar la Reforma Educativa completa, así que marcharon ayer en la ciudad de México y mantienen su pretensión de boicotear las elecciones.
Quizá es una pelea arreglada en Gobernación y a la hora de la hora, la CNTE se portará bien este domingo, y el gobierno declarará unos días después que regresa el examen a maestros.
Pero si no, el régimen habrá ganado lo que no quería: la imagen de un Estado débil, rebasado, incapaz de aplicar las leyes que promovió, dominado por un grupúsculo en el que conviven políticos, analfabetas, secuestradores y pandilleros, todos con disfraz de maestros.
SACIAMORBOS. Pocas veces tan contundente unanimidad en los espacios de opinión en medios de comunicación.
historiasreportero@gmail.com
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