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El emperador que inauguró un pedacito de África en México

Con frecuencia se habla de las relaciones diplomáticas de México con otros países, pero poco sobre la que sostuvo con Etiopía, país africano con el que mostró empatía y fraternidad cuando éste pasaba por duros momentos y el mundo parecía darle la espalda a sus suplicas. Años después, como muestra de amistad ambos países consagraron con monumentos su hermandad. Al paso del tiempo esa estrecha relación cayó en el olvido
22/04/2017
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Texto: Erika Bribiesca y Hugo Santos Gallagher 
Diseño Web:
Miguel Ángel Garnica

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Etiopía es un país tan lejano geográficamente de México, que incluso a muchas personas les podría costar trabajo ubicarlo en un mapa. Sin embargo, hubo un momento en el que estos dos países fueron más cercanos de lo que uno podría imaginarse.

En la Ciudad de México, si piensas en Etiopía, lo primero que se viene a la mente es la estación del metro de la Línea 3 y la del metrobús de las líneas 2 y 3, que fueron llamadas con el nombre del país africano. Pero, ¿por qué se les nombró así a las estaciones del transporte público ubicadas en la intersección de avenida Cuauhtémoc y el Eje 4 Xola?

Antes que se construyeran los ejes viales en la década de 1970, existía en lo que hoy es el cruce entre Xola, Cuauhtémoc, Cumbres de Maltrata y Diagonal San Antonio, la Glorieta Etiopía. Ésta fue inaugurada por el emperador etíope Haile Selassie I en 1954, en agradecimiento a la ayuda brindada por el gobierno mexicano  durante el conflicto que este país tuvo con Italia durante la Segunda Guerra Mundial.

Etiopía, el único país no conquistado de África

Etiopía se encuentra en lo que se conoce como el cuerno de África, una zona que fue muy peleada por los colonizadores europeos, en especial por Italia y Reino Unido. Jorge Ángel Infanzón Segura, internacionalista, cuenta en entrevista con EL UNIVERSAL que estos dos países fueron los que se encargaron de fijar la frontera entre Etiopía y Somalia, y no tomaron en cuenta las tribus que ahí vivían, fue como si tu casa la dividieran en dos y la mitad estuviera en un país y la otra mitad en otro; es un conflicto que sigue vigente.

En los conflictos anteriores a la Segunda Guerra, Italia declaró que había conquistado Etiopía, pero el país africano apeló ante la Sociedad de las Naciones, el antecedente de Naciones Unidas, para conservar su libertad. Sólo cinco países apoyaron la soberanía etíope: la Unión Soviética, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Haití y México. La ocupación ítalo-etíope duró desde 1935 hasta 1941, cuando el emperador Haile Selassie I pudo volver del exilio en Reino Unido a su país.

Las glorietas hermanas

Así como se inauguró la Glorieta Etiopía en México, Haile Selassie I prometió que iba a construir una glorieta en Addis Abeba, capital de Etiopía, una glorieta que se llamaría México. Ordenó su construcción al regresar de su viaje, y el 12 de diciembre de 1958 se inauguró la “Mexico Square”, es la única plaza en Etiopía en llevar el nombre de otro país.

Otros signos de amistad fueron la creación en ambos países del Instituto de Relaciones Culturales Mexicano Etíope, pero desapareció en 1975; también se instauró la Embajada Mexicana en Etiopía y se organizaron exposiciones de arte y literatura etíope, además que Radio UNAM dedicó un tiempo a mostrar aspectos de la cultura de Etiopía, esto según la exposición que se encuentra al interior del metro Etiopía, junto con la placa que develó Haile Selassie I.

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Fotografía del Emperador Haile Selassie en su vista a México, en donde visitó la Basílica de Guadalupe y las pirámides de Teotihuacán, además de inaugurar la Glorieta de Etiopia.

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Así cubrió EL UNIVERSAL la visita del emperador etíope.

Según el periodista etíope, Yohannes Woldegebriel, recuerda a la Glorieta México como parte de un artículo que él escribió llamado “La Diplomacia Ethio-Méxicana perdió su Icono descuidadamente” que relata la historia de amistad que compartían ambas naciones.

“Escribí el artículo la misma noche que vi la destrucción desenfrenada del monumento, Honestamente me devastaron personalmente. Desde mi infancia, siempre ha sido una gran maravilla para mí para ver el diseño único y la arquitectura, la fuente y sobre todo las combinaciones de colores de los monumentos”, declaró el periodista para EL UNIVERSAL.

El artículo fue publicado en inglés y en amharic, que es el dialecto de la región. Este artículo surgió porque en 2013 la Glorieta de México en la capital Etiope fue demolida para la construcción de una vía del tren.

“No es de extrañar, después de que mi artículo fue escrito y publicado en el periódico generó debate en varios programas locales de radio FM que habían planteado el asunto como una preocupación nacional. Los funcionarios salieron a tratar de calmar al público prometiendo hacer algo como marca de reemplazo, cosa que aún no se ha materializado”, dijo Yohannes Woldegebriel.

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Así lucía la Glorieta México en Etiopia. Crédito: Wikimapia.

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Glorieta México en Etiopia en la actualidad. Crédito: Skyscrapercity.

El León de Judah

La mayoría de las personas cree que el león que se usa como logo para la estación del metro Etiopía se debe a que como éste es un país africano los leones son un animal representativo del continente; sin embargo no es así. Este tiene su origen en el libro del Génesis en la biblia, en donde a uno de los hijos de Jacob, llamado Judá, le fue otorgado de forma simbólica un león. Este animal corresponde al sol naciente; además de ser el rey de las bestias y poseedor de fuerza y sinónimo de victoria. Al pasar el tiempo el León de Judá se convirtió en símbolo de Jerusalén.

El texto llamado Kebra Nagast, escrito en el siglo V D.C. narra el origen de la monarquía etíope, que surge de la unión de la Reina Saba con el Rey Salomón. Su descendiente Menelik I fue el primer monarca del Reino de Aksum, que es el primer estado etíope. Al ser hijo de Salomón y nieto de David este tenía derecho a reafirmar su unión con la tribu de Judá. Ésta es la razón por la cual el león aparecía en la bandera imperial así como en monedas u otros artículos emitidos por el gobierno imperial hasta su caída en 1974.

Fue en el reinado de Haile Selassie I cuando el movimiento rastafari adoptó al León de Judá como su símbolo. Esto deriva del predicador Marcus Garvey de Jamaica, quien es considerado la reencarnación de San Juan Bautista y que inspiro al alzamiento de los rastafari en las comunidades marginadas de gente color en los barrios de Kingston, capital de Jamaica. Él predijo que en África seria coronado un rey de negro que guiaría a la gente de color de todo el mundo a la tierra prometida de Sion.

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Replica de la placa original exhibida en los andenes de la estación, a los costados de esta la adornan mosaicos muy característicos con el León de Judá.

En la década de los 30 aparece el Rey Haile Salassie de Etiopia, quien es descendiente directo del Rey David. De esta forma se cumple la profecía de Garvey. El rastafarismo cobró fuerza en la década de los 50 con un mensaje de unidad racial en Jamaica. Sin embargo, estos fueron blanco de marginación racial por parte de los blancos residentes de la isla. La consagración máxima de Salassie dentro del movimiento rastafari ocurrió cuando viajó a la isla y pronunció un discurso en el que inspiraba a liberar al pueblo de Jamaica.

Pese a su popularidad en el movimiento, el emperador Salassie nunca acepto su estatus como divinidad de los rastafari, ya que estos lo consideraban la tercera reencarnación de Jah (el hijo de dios) después de Melquisedec y Jesús.

La destrucción de los símbolos de amistad

La estrecha amistad que tenían México y Etiopia se rompió cuando estalló la revolución en el país africano en 1974 y que ocasionó el derrocamiento del emperador Haile Selassie. Este suceso hizo que el instituto de Relaciones Culturales de ambos países desapareciera. Y la amistad cayera en las sombras. Salassie murió al año siguiente, convirtiéndose en el último emperador de Etiopia.

A finales de los 70, con la construcción de la Línea 3 del metro se tuvo que desaparecer la glorieta. Además de que la placa que el emperador Salassie había develado años atrás, despareció y nunca más se supo de ella. Pese a la desaparición de la rotonda, el entonces  Departamento del Distrito Federal decidió llamar a la estación del metro con el nombre del país africano, ya que la estación se encuentra justo debajo de donde solía estar la glorieta. Así como todas las estaciones del metro que se les asigna un símbolo referente al nombre o a un monumento o edificio cercano, a la estación de Etiopia le fue asignado un león de perfil, el cual hace referencia al León de Judá muy característico de la casa real etíope.

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Una réplica de piedra del Ángel de la Independencia a unos metros de la entrada del metro y de donde se encontraba la glorieta de Etiopia.

Por otro lado, la Plaza México que se había inaugurado el 12 de diciembre de 1958 en Addis Abeba capital del país africano perduró unas cuantas décadas más. En 2013 fue demolida para darle lugar al tren elevado. La glorieta aún sigue existiendo, pero esta ya no luce con la fuente o las áreas verdes que alguna vez la adornó.

Esta fue la única plaza con un nombre extranjero que haya existido en el país.

Al rescate de Etiopia

En 2009 se instalaron cerca de la estación las oficinas del Instituto de Acceso a la Información Pública del Distrito Federal  (InfoDF). Debido a esto se quiso rebautizar el nombre de la estación al de Plaza de la Transparencia. Sin embargo, la comunidad rastafari así como otros simpatizantes protestaron en contra del cambio de nombre. “La joven comunidad de hermanas y hermanos rastafari nos manifestamos donde anteriormente se encontraba la glorieta de Etiopia. La gente escucho nuestras protestas en contra del cambio de nombre, que es el único legado que ha conservado el recuerdo de la visita de tan distinguido luchador anticolonial”, comentó Res Levi,  joven perteneciente a la comunidad al GRAN DIARIO DE MÉXICO.

Parece que fue obra del destino, que el día 21 de abril del 2009, que es un día relevante para la comunidad rastafari universal, por ser el día en el que se conmemora la visita de Haile Selassie I a Jamaica en 1966 y su encuentro con la comunidad rastafari de la isla, sería el día en que el gobierno de la Ciudad de México en compañía de representantes de la delegación Benito Juárez, de los Derechos Humanos y del Sistema de Transporte Colectivo Metro y los seguidores Jah, se reunirían para discutir el asunto del nombre de la estación.

Al final del día se llegó al acuerdo que solo se iba a agregar el “Plaza de la Transparencia” acompañando al nombre de Etiopia y no se borraría el nombre original como se pensaba. Desde ese entonces la estación corresponde al apelativo de Etiopia/Plaza de la Transparencia. Incluso el logo fue modificado ya que un costado del perfil del León de Judá se aprecia el logo de la InfoDF. Pese a esta modificación, la gente sigue llamando a la estación únicamente por su nombre original y recordándola por su característico felino.

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Entrada del metro Etiopia/Plaza de la Transparencia.

En la reunión también se acordó que se montaría la exposición permanente de la visita de Haile Salassie a México y la inauguración de la Glorieta de Etiopia; además de contar la biografía del monarca y el inicio de la amistad entre ambas naciones. “El 13 de julio de ese año celebramos el trabajo hecho por la comunidad y tocamos música típica de Etiopia con tambores de Nyahbinghi”, comentó Leona de Etiopia quien también pertenece a la comunidad rastafari. Ese día también se develó de la réplica de la placa original en donde expone la inauguración de la Glorieta de Etiopia en 1954 por parte de Salassie y del presidente mexicano de ese entonces Adolfo Ruiz Cortines.

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Exposición de la historia del origen de la amistad entre México y Etiopia.

Pese a que solo quede el recuerdo y nombre de la glorieta que distinguía a la zona, el nombre Glorieta de Etiopia hace eco en la mente de los capitalinos. Que la usan como referencia para ubicarse debido a la variedad de calles que conectan con ésta, además de tener varios sitios de interés a su alrededor, en los que destacan la Parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en la calle de Cumbres de Maltrata, la iglesia de cienciología, una pequeña columna del Ángel de la Independencia y el cruce de las líneas del metrobus 2 y 3 que llevan como nombre el mismo que el metro.

Fotografía antigua: Colección Villasana-Torres y Archivo de EL UNIVERSAL.
Fuentes: Periódico EL UNIVERSAL 23 de junio de 1954. 

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