La alternativa de Ricardo Anaya

Miguel Alberto Delgadillo Ibarra

Mantener el capital político y salir bien librado de los comicios será la tarea principal del dirigente nacional del PAN

El ascenso político de Ricardo Anaya Cortés es evidente, así lo sustentan los resultados electorales obtenidos el pasado 5 de junio, cuando Acción Nacional obtuvo la mayor cantidad de triunfos a nivel gubernaturas en su historia.

Este acontecimiento fue un parteaguas en las aspiraciones de Anaya rumbo a la Presidencia de la República, empero el equipo de asesores de imagen y de mercadotecnia deben tener siempre presente que los ataques llegan tarde o temprano y cuando eso sucede, es momento de actuar.

El doctor en marketing político Andrés Valdez Zepeda explica en entrevista el llamado “Efecto Carbón: si no prende, tizna” estrategia que consiste en poner en tela de juicio la credibilidad en alguno de los valores o banderas que un político defiende, para de ésta forma lograr desprestigiarlo o al menos mermar su imagen.

Más allá de analizar los cuestionamientos sobre su cargo y la veracidad de las declaraciones patrimoniales y la correlación con los gastos del presidente nacional del PAN, desglosaremos los alcances que pueden tener los ataques a su persona y las alternativas a implementar para disminuir el efecto negativo de un escándalo.

Una primera consecuencia es sembrar la duda en la ciudadanía de posibles actos de corrupción en los que haya incurrido. Recordemos que la imagen proyectada y percibida requiere años para su construcción, pero puede desplomarse en un momento.

En base a lo anterior, el queretano ha destacado en los últimos años por ser uno de los principales promotores del combate a la corrupción, por lo tanto los simples titulares de los medios proyectan una incongruencia de valores.

Abordando la perspectiva institucional, en octubre pasado Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle pidieron a su dirigente definirse sobre la posición que jugará en la contienda presidencial.
Posteriormente Gustavo Madero, Ernesto Cordero, Roberto Gil y otros panistas firmaron una misiva en la que reiteraban que Anaya Cortés no debía ser juez y parte.

Tal conjugación envía el mensaje dentro y fuera del partido de una evidente división, que trasciende y perjudica la imagen de una organización que después de varios años, recuperó la confianza ciudadana y a su vez la viabilidad de gobernar nuevamente al país.

Es importante mencionar que como lo documenta en su nota Suzzete Alcántara (El Universal, 2016) la carta fue firmada en su mayoría por simpatizantes de Margarita Zavala, lo que amplifica la creencia de una fragmentación interna.

En respuesta a los recientes cuestionamientos sobre sus constantes viajes a Atlanta, la casa en renta en EU y el costo de la educación de sus hijos, Anaya salió a explicar en el noticiero de Carlos Loret de Mola las acusaciones recibidas buscando mantener la buena percepción que había generado en los últimos meses, apoyándose en sus declaraciones 3de3 y 3de3 plus ratificadas por IMCO y Transparencia Mexicana.

Sin embargo el 8 de noviembre, en el mismo espacio televisivo, el presidente nacional del PRI Enrique Ochoa Reza, volvió a insistir en las irregularidades y lo retó a un debate.

Lo previamente expuesto se puede examinar desde el terreno de las encuestas, donde al preguntar por la carrera interna blanquiazul Zavala obtiene un 42% de las preferencias contra un 21% de Anaya (El Universal/ Buendía & Laredo, Noviembre 2016). Mientras que Zavala consigue un 40.6% y Anaya un 24.9% (SDP, Noviembre 2016).

El balance general apunta a que la estrategia mediática ha beneficiado a la ex primera dama logrando aumentar su ventaja respecto a su principal competidor, pero es preciso mencionar que el también aspirante Moreno Valle podría aprovechar la situación en determinado momento para sumar puntos y meterse en la pelea.

Si bien fueron circunstancias distintas, Ricardo Anaya no es el primer dirigente de un partido que se ve envuelto en escándalos de corrupción. Recordemos que Humberto Moreira dimitió a su cargo al frente del PRI a finales de 2011 tras el desfalco económico del estado de Coahuila, del cual fue gobernador, con la intención de no afectar a su partido rumbo a la elección de 2012.

Basándonos en estrategias de reposicionamiento, un primer paso es dejar que la polémica se desvanezca, pues ya ha salido a dar explicaciones y el centrarse únicamente en ese tema alargaría el impacto negativo hacia su persona.

Anaya Cortés debe enfocarse en el punto que lo hizo crecer y volverse competitivo –los triunfos electorales–, en 2017 tiene 3 importantes aduanas, donde la más importante será la elección del Estado de México.

El camino hacia Los Pinos aún es largo, la consolidación de alianzas electorales con el PRD es prioridad en este momento, mantener el capital político y salir bien librado de los comicios será la tarea; si lo logra, los números en las encuestas se modificarán y hasta entonces, definir al próximo candidato panista a la Presidencia será una apuesta arriesgada.

 

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