Nuevas elecciones en Turquía

Nouhad Mahmoud

Mientras las fuerzas de seguridad y los rebeldes kurdos combaten entre sí, el presidente del Estado turco, Recep Tayyip Erdogan, llama a elecciones

El pasado lunes 24, la oficina del presidente Recep Tayyip Erdogan anunció que el líder turco ha llamado a nuevas elecciones, un día después de que pasó la fecha límite para formar una nueva coalición gubernamental por el primer ministro designado, Ahmet Davutoglu, tras las elecciones del 7 de junio, cuando el partido gobernante, AKP, perdió su mayoría en el Parlamento por primera vez desde 2002.

Turquía enfrenta nuevas elecciones al tiempo de lidiar con un fuerte incremento de violencia entre las fuerzas de seguridad y los rebeldes kurdos, y un más profundo involucramiento en la campaña dirigida por Estados Unidos en contra de los extremistas del Estado Islámico. Las condiciones económicas y el sector turístico están sufriendo, y la lira turca —la moneda nacional— ha caído a niveles récord debido a la incertidumbre política.

Más de 100 personas, la mayoría de ellas policías, han sido asesinadas desde el resurgimiento del conflicto con el partido kurdo PKK, en julio. Un inestable alto el fuego entre el gobierno y los rebeldes fracasó el mes pasado después de que una bomba suicida, atribuida al Estado Islámico, asesinó a 32 jóvenes activistas kurdos en Sourouj, en la frontera con Siria.

Los resultados de las elecciones de junio dieron un golpe a las ambiciones de Erdogan para dar mayores poderes al presidente, en una apuesta para cambiar el sistema parlamentario hacia uno presidencialista. Al pro-kurdo Partido Democrático del Pueblo (HDP) le fue mejor de lo esperado, al haber ganado 80 asientos, abriendo paso a la participación kurda en el gobierno por primera vez.

El diálogo de la coalición con los partidos de la oposición se había ido arrastrando por un largo tiempo sin llegar a ninguna conclusión. Algunos analistas sugieren que el deseo de Erdogan de una nueva elección estuvo preestablecido desde hace algún tiempo, pero cuestionan si las nuevas elecciones arrojarán resultados distintos.

Una nueva votación aumenta la posibilidad de tener una mayor inestabilidad en un país que ha estado sumido en contiendas regionales y domésticas. Erdogan está llevando a cabo una guerra en distintos frentes al mismo tiempo, con los kurdos, el régimen sirio, la organización del Estado Islámico y el movimiento urbano izquierdista, que resurgió últimamente con los actos violentos.

Algunos observadores creen que el presidente turco está apostando a que una nueva votación reviva el apoyo del que su partido AKP ha disfrutado por 13 años. Los críticos sugieren un cálculo electoral detrás de la jugada de Erdogan durante las negociaciones del gobierno de coalición. Él nunca consideró seriamente al gobierno de coalición, “él sabía que no iba a apelar al voto liberal o kurdo, su plan era movilizar y apelar por los nacionalistas y la lucha contra el PKK fue parte de la estrategia”.

Turquía creció como un ejemplo de un país confiado y floreciente bajo el liderazgo de Erdogan y su partido islámico. El eslogan de “cero problemas con los vecinos” sirvió a sus relaciones políticas y económicas en la región. Su economía creció de manera espectacular durante una década y fue visto como un ejemplo de un sistema político islámico moderno.

En general, la guerra en Siria y la situación en Irak, el emergente extremismo y las ambiciones personales del presidente Erdogan dentro de Turquía y en la región, afectaron la imagen y la posición del gobierno turco.

No es fácil conservar la coherencia y la estabilidad en una zona explosiva. El estatus geopolítico de Turquía no le permite el lujo de desentenderse de sus alrededores. Cualquier nuevo arreglo para la crisis de Levante requerirá del peso y la influencia de ese país en su implementación.

Las próximas elecciones son una gran apuesta para el presidente Erdogan. Encuestas de opinión actuales sugieren que las nuevas elecciones difícilmente generarán distintos resultados y consecuencias que las elecciones de junio. Algunos incluso piensan que el AKP podría ser penalizado por utilizar la guerra en contra de los kurdos únicamente por ganancias electorales. La verdad emergerá después del 1° de noviembre.

El autor fue embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011

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