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Alerta y oportunidad

Manuel Clouthier Carrillo

El déficit fiscal se define cuando los gastos del gobierno son mayores que los ingresos

Al inicio de la LXIII Legislatura en septiembre pasado, se desarrolló la glosa del informe presidencial y se acordó la comparecencia del secretario de Hacienda Luis Videgaray ante los diputados federales. En dicho evento se le dijo al secretario que el gobierno federal estaba gastando mucho, generando un déficit público irresponsable y posiblemente ilegal. Me explico.

El déficit fiscal se define cuando los gastos del gobierno son mayores que los ingresos. Y como todo déficit, tiene que ser financiado; lo que ha sucedido en el sexenio de EPN, es que la deuda pública ha crecido impresionantemente en los últimos tres años. Por otro lado, la ley establece límites al déficit fiscal para que el gobierno no siga gastando irresponsablemente y el tope legal señala que este no debe ser mayor al 3% del PIB.

Sin embargo, en los últimos dos años el déficit público ha sido mayor a este tope, e incluso, lo más probable es que de continuar la tendencia, este 2016 también se rebase el tope legal de 3% del PIB, por eso es mi señalamiento de que el déficit público no sólo es irresponsable, sino también ilegal.

Recientemente leímos en la prensa que el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, dio una voz de alerta a la Secretaría de Hacienda, invitándola a hacer recortes al gasto público de manera urgente y especialmente en Pemex, para evitar consecuencias mayores a través de una política monetaria más restrictiva que obligaría a subir las tasas de interés.

Todo esto quiere decir que el gobierno federal sigue gastando mucho, aun cuando se le han caído los ingresos, específicamente los derivados del petróleo. Ya se le habían caído los ingresos petroleros desde el año pasado, por eso le dijimos al secretario Videgaray en septiembre que era muy lamentable que se hubiera desaprovechado la gran oportunidad que significa la crisis petrolera para promover una urgente reforma integral de las finanzas públicas que incluye una reingeniería del gasto y revisar la fuente de ingresos del gobierno, las participaciones a los estados y municipios, y todo esto enmarcado en un sistema funcional de rendición de cuentas.

México no puede desperdiciar la crisis actual sin hacer cambios estructurales con planeación multianual. Sería un error insistir en que la crisis es externa y coyuntural, y no estructural. Antes señalamos en la necesidad de reducir el gasto público y deuda pública; hoy es necesario hacer hincapié no sólo en el monto del gasto, sino la calidad del gasto, es decir, su eficiencia y su eficacia. Urge señor secretario lo que no se animó y sí prometió, un presupuesto base cero. Ya desperdició un año al no hacerlo y al no anticiparse a lo que ya sabía, que los ingresos petroleros habían caído y este hecho, más que una catástrofe, es una gran oportunidad. Y lo era porque nadie podía negar que era cierto que se habían caído los ingresos petroleros. Hoy todavía es tiempo, señor secretario, de actuar a profundidad y con responsabilidad.

Hago un llamado también al Presidente de la República a que comprenda que gobernar es mucho más que gastar. A que reconozca que ya es inadmisible permitir que se sigan malgastando y robando los recursos públicos, más si estos son escasos.

El sistema fiscal mexicano es hartamente ineficiente. Recauda poco, mantiene alta dependencia de los recursos petroleros y se abusa del contribuyente cautivo al tiempo que se mantiene y se fomenta una gran evasión fiscal desde el poder.

El gobierno es caro, es decir, cuesta mucho y gasta mal. El sistema tiene grandes fugas por la gran corrupción derivada de una cultura patrimonial del poder.

Finalmente, el gobierno regresa poco a la sociedad en bienes y/o servicios de muy mala calidad, contrastando los privilegios de la clase política con la gran marginación de la sociedad en todos los órdenes, sean políticos, económicos y sociales.

Señor secretario Luis Videgaray, ya no me hizo caso en septiembre, le ruego le haga caso a don Agustín Carstens.

Señor Presidente de la República, todavía es tiempo de rectificar el rumbo del país, asumamos nuestra responsabilidad histórica con compromiso y generosidad. Hagámoslo por México.

Diputado federal independiente

@ClouthierManuel

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