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Psicopatología del poder

Las penurias y el miedo de la ciudadanía no alcanzan a ocultar el miedo que tienen las clases dominantes, sus ejecutores y privatizadores
31/12/2015
02:15
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Por constituir un análisis aplicable al México actual, transcribimos ideas del libro de Jorge Tizón, La Psicopatología del Poder. Un Ensayo sobre la perversión y la corrupción. Europa vive una crisis política-social provocada, dirigida por élites mundiales que han aumentado exponencialmente sus beneficios contra la inmensa mayoría que ha visto devaluar sus bienes, sus pensiones, sus derechos sociales conquistados a lo largo de siglos; conviven “indignados” protestando en la calle y grupos sociales —en la desesperanza y el empobrecimiento vivido como irremediable que no protestan—, mientras se multiplican la delincuencia  y la corrupción política impune, profunda corrupción estructural. Detrás está la élite financiera transnacional, especuladora que impulsa “la coyunda entre capital privado e instituciones estatales”, y la casta política que maneja la información a su servicio. Toda una estructura de poderes fácticos atrincherados detrás de sus “reformas y recortes supuestamente exigidos por los mercados”, estrategia neoliberal para un control político-económico que impulse sus intereses, utilizando los poderes fácticos perversamente, dominando psicopolíticamente a sus ciudadanos como súbditos.

El “abrumador avance” del pensamiento neoliberal tiene como primer elemento la antidemocracia en los medios de comunicación, concentrados en los poderes económicos, influyendo y controlando emociones individuales y colectivas; frente a la poca capacidad de la población para oponerse y la incapacidad de la izquierda para movilizar. Así, los medios de comunicación puedan decir lo que deseen y como lo deseen con total desprecio de la cultura, la verdad, los  valores de la solidaridad, los principios éticos básicos. Destaca en el apuntalamiento del poder neoliberal el uso del miedo en nuestras sociedades para crear un shock emocional, socialmente “aplanador” con el objetivo de implantar “neorrealidades”, asesorados por institutos, centros de pensamiento y fundaciones ideológicas privadas, con los medios masivos, administran el miedo y otras emociones. El  “poder del miedo”, se instala masivamente, atacando directamente al adversario, excluirlo, difamarlo, marginarlo; difunden “métodos antidisturbios” ocultando las causas de tales disturbios, amenazando abiertamente con enviar policías, ejércitos a cualquier lugar donde se pueda alterar el orden. Ese uso del miedo ha llevado al extremo de que, por miedo a perder lo poco que tienen, lo poco que deja tener la voracidad del gran capital transnacional, cuesta que alguien hable alto y claro sobre la crisis, sus causas y sus causantes, o sus mantenedores directos.

Así se impone un modelo de relaciones sociales que construye y desarrolla ideologías y sistemas corruptos, perverso; con la presencia de un narcisismo corrupto, corruptor y destructivo, de autopropaganda, con aspectos de la personalidad dominados por fantasías de autosuficiencia. La perversión que estructura este modelo se demostró en 2008, mientras la población mundial perdió sus ahorros, bienes, trabajos, Goldman Sachs, responsable de la crisis, ganó 8 mil 350 millones de dólares; o en 2014, mientras millones se empobrecieron, los bancos y las empresas corruptas “rescatadas” con dinero público, atesoraron más riquezas que millones de personas. Este modelo impulsa una política sin referencias políticas, sin teorías, sin programas, sin discusiones, sin conflictos.

Tizón concluye que las penurias  y el  miedo de  la ciudadanía no alcanzan a ocultar el miedo que tienen las clases dominantes, sus ejecutores  y privatizadores, porque nadie sabe cuánto durará esta  enormemente inestable y asimétrica distribución del poder y la riqueza. Ante este escenario, plantea como vía para oponernos al dominio aterrorizador del neoliberalismo: “promover un florecimiento donde cada grupo social tantee sus posibilidades de resistencia en los campos que conoce y le son propicios. El poder del sistema puede tolerar un frente, dos frentes o tres frentes... pero ¿podrá tolerar la apertura de cien frentes diversos, en campos diversos, con  poblaciones diversas, e incluso con intereses diversos y transversales?”.

Senador de la República

Manuel Bartlett
Manuel Bartlett Díaz nació el 23 de febrero de 1936, en la Ciudad de Puebla.

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