'El Piojo' y el Verde: tiros por la culata

Maite Azuela

Si cayéramos en la trampa del Verde-PRI no habrá de sorprendernos que pronto se contemplen candados electorales en el uso de redes

El fin de semana las redes sociales tuvieron tuits de propaganda electoral a borbotones. Incluso desde el sábado por la noche varios tuiteros daban seguimiento a luminarias artísticas y deportivas que sin el menor recato promovían el voto a favor del Partido Verde Ecologista de México y por lo tanto por el Partido Revolucionario Institucional con quien van en alianza. Es bien sabido que la efectividad legislativa del Verde está completamente demostrada cuando de regulación mediática se trata, así que entre los recursos que decidieron destinar para promoverse entre la farándula televisiva y las compensaciones que por sus favores como senadores o diputados recibieron los verdes, resultaron muy bien correspondidas desde las cuentas particulares de varias figuras públicas.

Podremos debatir la calidad moral con la que estas figuras se atreven a promover desde sus cuentas privadas a un partido que si algo demostró en este proceso electoral, es su nulo respeto por la ley y en consecuencia su poco respeto por el Estado de derecho. Si estos deportistas y artistas decidieron voluntariamente exhibir o su ignorancia o su complicidad, es cosa suya. El caso del Piojo Miguel Herrera, es de los más debatibles ya que aunque asegura que sus mensajes en redes sociales no son consecuencia de un pago por parte del partido político, sino de su individualísima convicción de invitar a sus seguidores a votar por el Verde, su participación en las campañas del gobierno de Chiapas financiadas con recursos de un gobierno local que abandera justamente a ese partido, lo coloca en un sitio que no es equivalente al de cualquier ciudadano que decide hacer pública su intención de voto e intenta convencer a otros de tomar el mismo camino.

 

Sin embargo, hay que ser muy cautelosos. Si hay un grupo que ha sabido moverse con total audacia para pisar los derechos de sus contendientes amenazando la equidad en la contienda, es la cúpula del Partido Verde. Están muy bien asesorados y arropados por los intereses de quienes desean mantener la concentración de los espacios mediáticos en nuestro país. Quizá sea pronto para suponer que los mensajes masivos que decidieron mandar de manera articulada con voceros muy bien escuchados por la mayoría de la población poco politizada, son una provocación para que en un futuro se intente de nuevo poner sobre la mesa legislativa su necesidad urgente de limitar el uso de redes sociales y regularla con repercusiones claramente autoritarias.

Nuestra molestia sobre la difusión de mensajes proselitistas de estas figuras públicas es perfectamente legítima, nada más que cualquier limitación que imaginemos necesaria para que un partido como el Verde deje de usar las redes resultará en nuestra contra si pretendemos exigir que se limite en su libre expresión a quien hace uso de las mismas.

El Instituto Nacional Electoral reaccionó muy tarde con una suave solicitud para que los voceros de la farándula y el deporte limitaran su llamado a votar por el tucán. Por otro lado se advirtió que en el caso de deportistas la FIFA si plantea restricciones explicitas para hacer proselitismo. Ahí ellos tendrán que rendir las cuentas correspondientes. A pesar de todas las advertencias y bien sustentadas demandas para que el Verde perdiera el registro, la jornada continuó sin que su ilegalidad tuviera mayores repercusiones.

En un llamado a la sensatez, será indispensable concentramos en continuar con la solicitud de cientos de ciudadanos que apelan a las prohibiciones que sí contempla la ley electoral y dejar a un lado las provocaciones para regular las redes en este sentido.

Si cayéramos en la trampa del Verde-PRI no habrá de sorprendernos que pronto se contemplen candados electorales en el uso de redes, y que a partir de ahí cualquier pretexto para seguir extendiendo el control de la libre expresión y seamos los ciudadanos quienes perdamos no sólo la garantía de una contienda equitativa, sino la posibilidad de comunicar libremente lo que pensamos en un espacio que afortunadamente hasta hoy, permanece libre del yugo del autoritarismo.

Analista política y activista ciudadana

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