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Estrategia energética

Lilia Merodio Reza

Hablamos, escuchamos y debatimos sobre los beneficios que nos trae la reforma energética. Que si está más barata la luz, que próximamente se instalarán nuevas gasolineras de otras marcas o que hay más facilidades para instalar plantas de energías limpias. Pero una noticia que no encontró gran eco y se desvaneció frente a la vorágine electoral fue la liberación del precio del gas natural, para 2017, en los estados del norte de nuestro país.

Veremos pues, un nuevo proceso industrial de exportación y producción, procesamiento, transportación, y comercialización del gas natural.

Con tres momentos perfectamente delineados en la “Política pública para la implementación del mercado de gas natural”, presentada esta semana, se abre la posibilidad de participación de la iniciativa privada en el sector del gas natural. A corto plazo (2016) se crearán reservas de capacidad y acceso abierto efectivo, así como la cesión gradual de contratos de Pemex. A mediano plazo (2017) se tiene contemplado garantizar el acceso abierto efectivo a las reservas, y la liberación parcial del precio del gas natural. Y para el largo plazo (2018) se liberará en todo el país el precio y reconfigurará el Sistema de Transporte y Almacenamiento Nacional Integrado de Gas Natural.

¿Quién regulará este mercado? Con la reforma que aprobamos en 2013, se creó el Centro Nacional de Control de Gas Natural, el cual es un “organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, sectorizado a la Secretaría de Energía…”, que se encarga de “la gestión, administración y operación del Sistema de Transporte y Almacenamiento Nacional Integrado de Gas Natural… y tendrá por objeto garantizar la continuidad y seguridad en la prestación de los servicios en ese sistema para contribuir con el abastecimiento del suministro de dicho energético en territorio nacional”.

Para decirlo de manera clara, junto con la Secretaría de Energía, el Cenegas estará encargado de informar sobre la capacidad del transporte; la disponibilidad de la oferta y demanda; y las posiciones de compraventa.

Es importante, ya que la industria nacional será más competitiva frente a nuestros socios comerciales; porque los particulares podremos celebrar contratos para el suministro de gas natural con más compañías; y porque pasaremos de la regulación del precio de Venta de Primera Mano a la liberación basada en la oferta-demanda.

También nos permitirá volver a ser autosuficientes como lo fuimos hace dos décadas. Pasaremos de importar casi la tercera parte de gas natural que se consume, a producirlo. Con esta política estoy convencida de que el norte de México seguirá siendo la palanca de desarrollo y podremos hacerle frente a los retos que enfrentamos; claro, con una estrategia energética.

Senadora de la República, presidenta de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables

@LiliaMerodio

[email protected]

Facebook: liliamerodioreza

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