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México obeso

"La obesidad es nuestro principal problema de salud pública"
31/08/2015
02:03
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El problema de la obesidad en México ha alcanzado proporciones alarmantes. Es ya nuestro principal problema de salud pública. A la cruzada nacional contra el hambre, que tanta publicidad ha recibido, habría que agregar una cruzada nacional contra el sobrepeso, para responder integralmente al diagnóstico preciso del mal que nos afecta: esquizofrenia nutricional.

Por lo menos 3 de cada 10 niños en el país tienen sobrepeso. La tendencia se acelera en los años subsecuentes, gracias a esa dieta repleta de bebidas azucaradas, pero también a la complacencia de los padres y a la indiferencia de los maestros. Al llegar a la edad adulta, la proporción aumenta a 7 de cada 10.

Los bebés que toman bebidas azucaradas durante el primer año de vida, duplican su riesgo de volverse obesos en la infancia. A pesar de que el sobrepeso es responsable de un número importante de muertes prematuras en niños (10-15%) y de que es una causa frecuente de deserción escolar, al 40% de los niños con sobrepeso sus papás los ven “normales”. Es decir, hay una grave distorsión en la percepción. ¿Cómo corregirla? Pues con información veraz, sin tanto sesgo publicitario; con educación para la salud, que vaya que hace falta en este y muchos otros temas. Es una gran oportunidad, de bajo costo, para una política pública de alto impacto.

A partir de los 20 años de edad, México ocupa el primer lugar mundial en la prevalencia de la Diabetes Mellitus Tipo II. Por lo menos 86 mil personas mueren al año por esta causa. Estamos perdiendo lo más valioso que tenemos como personas y como sociedad: años de vida saludables. Seis de cada diez muertes en personas menores de 45 años, están asociadas al consumo de bebidas azucaradas.

Pero si lo anterior fuera poco, que no lo es, se puede agregar el grave impacto que tienen el sobrepeso y la obesidad en la productividad, en el gasto público y privado, en el presupuesto de los sistemas de salud. Se ha estimado que el impacto del sobrepeso y la obesidad en la productividad es de por lo menos 150 mil millones de pesos al año, cifra que crece a una tasa anual del 14%. La Diabetes Mellitus consume el 35% del presupuesto del IMSS y sus complicaciones renales, que son frecuentes, tienen un costo anualizado por paciente de más de 200 mil pesos.

El problema tiene múltiples aristas. En el 62% de los hogares mexicanos se toman refrescos en forma cotidiana. El problema es que el 37% de las personas que toman más de un refresco al día tienen un alto riesgo de volverse obesos. Se estima que una persona obesa gasta, en promedio, el 25% de sus ingresos en atenderse de los problemas de salud que le provoca la obesidad. En el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de la Nutrición Salvador Zubirán por ejemplo, el 50% de los pacientes que acuden tienen obesidad, diabetes o algunas de sus complicaciones.

La co-morbilidad del sobrepeso es también preocupante. Con frecuencia se asocia al tabaquismo y a la hipertensión arterial. Datos del propio Instituto de la Nutrición muestran que si alguien ha aumentado entre 6 y 9 kilos en los últimos 10 años, duplica su riesgo de volverse diabético. En suma: el consumo de bebidas azucaradas predispone a la obesidad y esta, a su vez, predispone a la diabetes, aún en ausencia de otros factores de riesgo como podrían ser ciertos genes.

Obviamente se requiere de un abordaje interdisciplinario que debe incluir diversas acciones en forma simultánea: medidas restrictivas, impositivas, informativas, preventivas, educativas, recreativas y otras.

Los nuevos paradigmas de la calidad en los servicios de salud obligan a revisar permanentemente los modelos vigentes en los que conceptos tales como: enfermedad, curación, hospital y médico, van gradualmente siendo substituidos por los de promoción, prevención, participación social, redes de servicio y entorno. Los episodios de enfermedad y atención son paulatinamente renovados bajo la idea de que se trata más bien de procesos continuos en poblaciones específicas, con mayor o menor grado de riesgo.

La semana pasada, en la Universidad Autónoma de Nuevo León, ocurrió un hecho poco común que, en medio de la vorágine informativa que suscitaron las exoneraciones inverosímiles y el reacomodo de fichas en el gabinete, pasó casi desapercibido: se puso en marcha el Observatorio Mexicano de Enfermedades no Transmisibles (OMENT) con una inusitada participación de instituciones académicas y de la sociedad civil, organizaciones defensoras de los derechos del consumidor, sociedades médicas, fundaciones y grupos empresariales, con el propósito de conocer, evaluar y enriquecer las políticas públicas que en la materia ha dispuesto el Estado mexicano. La tarea no es sencilla, pero se acierta al construir un mecanismo de participación social con esas características. Habrá por lo menos una voz independiente, en principio creíble, que nos dirá periódicamente cómo vamos en este tema que nos ha pegado tan fuerte. Ojalá que funcione.

Posdata. Ante la preocupación que se ha suscitado, conviene preguntar a tiempo: ¿En verdad van a bajarle el presupuesto a las universidades? Espero que un ataque de cordura colectivo contamine a la Cámara de los Diputados para evitar error tan garrafal.

Ex secretario de Salud

Nació en la Ciudad de México en 1951. Estudió medicina en la UNAM y psiquiatría en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota. Ha publicado más de 200 trabajos originales y ha editado 20 libros sobre...