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Trascendidos roqueros

José Xavier N.

Agotados los boletos para ver a Los Rolling Stones: Ya no hay boletos para ver en marzo del año que entra a Sus satánicas ancianidades. Todo se ha vendido, desde los más baratitos de 400 pesos, hasta los de 10 mil y más en este México, donde los boletos para conciertos de rock son los más caros del mundo. En Las Vegas, Nevada, donde se apuesta prácticamente por cualquier cosa, los apostadores dan mil a uno a que no llegan completos, mientas en el Museo del Cairo, sólo quieren que le regresen a las piedras sin golpes ni raspones una vez concluida la gira que, a decir de algunos, puede extenderse porque el canijo dinero manda.

• Botellota de Jerez: El miércoles en la rueda de prensa de presentación de su nuevo disco #NO PINCHES MAMES, los integrantes de la botella tuvieron que ofrecer dos conferencias de prensa en el Agapi-mu de la Condesa, que registró una concurrencia inusitada entre representantes de la prensa escrita de la vieja guardia, gentes de radio, tv y el nuevo periodismo emergente representado por los sitios patito.com. Por un momento se pensó que El Mastuerzo, Vaga-Gil, el Sr. González y Santiago Ojeda, podrían batir el récord de asistencia de la memorable declaración de guerra de la disquera Antídoto (del Sr. González) cuando se enfrentó en superlibre hace años a los hampones de Reactor, a los que venció por decisión unánime. Botellita, que tocará el mes entrante en el Lunario, estuvo cerca.

• ¿Qué quieren los fans del rock urbano? El mes pasado la Arena Cuidad de México auspició uno de los conciertos que se antojaban inimaginables: reunir en un solo cartel a las bandas más importantes del género en el Urbano Rock Fest 2015. Ahí estuvieron La Casta, Tex Tex, El Three Souls in my Mind, La Banda Bostik, Charlie Monttana, Real de Catorce, Interpuesto, Isis, Sam Sam, Rod Levario, más invitados de grueso calibre: Sabo Romo, Micky Huidobro de Molotov, Pato Machete, Celso Piña y por poco la que ni con calzador entra: Ximena Sariñana. Con boletos accesibles para tamaño cartel, escenario óptimo y buen sonido, el público esperado (de 5 mil en adelante), brilló por su ausencia, registrando una penosa entrada. A ver si hay próxima vez.

• La Esfinge (por debajo del agua): en selectos botaderos de Tepito se puede encontrar en oferta el primer disco de La Esfinge (el grupo de Cristian Castro) donde el hijo de Verónica Castro y El Loco Valdés canta bajo el alias de Lûgh Draculea. Él y su guitarrista El Vampiro podrían ser llevados a juicio por ser un par de asnos para la promoción de algo que no está nada mal. El disco fue sacado por Sony el año pasado.

 

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