Hace seis meses le contaba a usted de cómo el proyecto para hacer de la Ciudad de México la primera Smart City del país había resultado en un fiasco. El reto de convertir una ciudad como esta en una urbe inteligente en tan poco tiempo, cuatro años, auguraba el fracaso; digitalizar servicios, a los que sólo una pequeña parte de la población tendrían acceso, levantar una moderna infraestructura en un puñado de barrios de por sí privilegiados sería más bien un proyecto más bien snob. Quizá lo que no cuadra es el término, Smart City, y la pretensión implícita; las ventajas en lo individual no son suficientes para llenar ese concepto, no aquí, no ahora. Una Ciudad Inteligente con recursos públicos, al menos en los términos antes planteados, suena también inviable. Pareciera que alcanzar algo parecido a una Smart City tendría que empezar por algo más humilde, en el mejor sentido, o en algo viable, si prefiere el término.

La Ciudad de México ha cedido su lugar en la fila para ser la primera ciudad inteligente en el país, detrás hay otro candidato: Querétaro. Hace un par de años arrancó un proyecto llamado IQ Smart City, en Ciudad Maderas, municipio de El Marqués, una comunidad a 10 minutos de la capital queretana creada con la intención, prácticamente desde su fundación, de ser una Ciudad Inteligente.

El proyecto de Ciudad Maderas abarca 400 hectáreas, es decir, unos 4 kilómetros cuadrados, que espera contar en siete años, al término de esa “primera etapa”, con unos 100 mil habitantes, poco menos que, por ejemplo, Acámbaro, Guanajuato. Ciudad Maderas tendrá en la captación de lluvias una fuente importante para la obtención del vital líquido, así como el tratamiento de aguas para los sistemas de riego; la utilización de energías renovables, como la eólica, serán su fuente principal de iluminación, también un sistema de almacenamiento de energía eléctrica que buscará abaratar los costos para el usuario final; se espera que los habitantes con auto se registren en un sistema que permitirá compartir vehículos basado en zonas y horarios específicos, así como vías exclusivas para el uso de bicicletas, motivando así esta forma de transporte. Este modelo de Ciudad Inteligente basada, más allá de la conectividad —que obvio se contempla al 100%— y las tecnologías de la comunicación, en una urbe con actitud amigable para con el planeta y de una convivencia social más cercana, está más apegada a modelos como el catalán o el holandés que llevan algunos años funcionando, con la ventaja de desarrollar lo necesario desde cero en vez de buscar zonas donde se pueda implementar lo más posible.

Ciudad Maderas es una iniciativa del gobierno estatal en conjunto con la IP; los desarrolladores han afirmado que esta no es una ciudad para gente económicamente privilegiada, pero sin duda tampoco es para cualquier persona que tenga simplemente la intención de, dicen en Ciudad Maderas, “vivir diferente”. Ciudad Maderas parece en el papel un proyecto interesante, de tener éxito sería la primer ciudad realmente inteligente y sustentable de Latinoamérica.

@Lacevos

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