"Un Milagro de Navidad"

Esteban Moctezuma Barragán

México, de manera inercial ha sido fiel seguidor de los avances e innovaciones académicas que surgen en el mundo en general y en EU en particular.

Cuando en 2002, el entonces presidente George W. Bush promulgó la ley sobre educación conocida como “Ningún niño rezagado” (No child left Behind) se reafirmó la idea de focalizar la educación fundamentalmente en dos áreas: la lectoescritura y las matemáticas.

El esfuerzo del sistema educativo se centraría en los estudiantes de educación básica.

Y para poder medir resultados, obligaba a la realización de evaluaciones anuales sobre esas asignaturas.

Poco después, en México se comenzó a hablar exactamente de lo mismo.

La atención de las nuevas autoridades educativas se centraba en esas mismas materias y se creaba la prueba Enlace con el mismo criterio de nuestros vecinos.

Ahora, con los avances en la tecnología, la pedagogía y la neurología, nos encontramos ante una nueva definición sobre educación de la presidencia de EU, contenida en la Ley K-12, denominada “Cada alumno triunfa”.

Esta Ley ya fue aprobada por el Senado estadounidense el pasado miércoles 9 de diciembre y firmada un día después por el presidente Obama.

La nueva disposición legal reemplaza la de 2002.

Curiosamente, en medio de un ambiente de descarnada lucha política y electoral, fue aprobada por una gran mayoría con el apoyo y entusiasmo de ambos partidos, Demócrata y Republicano.

Fue tal su contundencia y el acuerdo bipartidista, que Obama la calificó como “Un milagro de Navidad”.

Entre otras cosas, la nueva Ley, por vez primera, incluye la música como asignatura básica. ¡Al mismo nivel que las matemáticas!

Por fin, los políticos de EU han decidido algo que hace mucho, tanto artistas como científicos, pregonan: que educar en música no sólo genera músicos, sino mejores seres humanos; que el cerebro de quien interpreta música clásica se modifica y mejora, tal como los músculos de quienes hacen ejercicio; que educar en música transforma la autoestima muy positivamente; que educar en música potencia la creatividad; que educar en música ayuda a socializar; que educar en música es el primer paso para enseñar a leer y a escribir; que educar en música facilita el aprendizaje de las matemáticas; que educar en música es un acierto, porque ayuda a los niños a comprender conceptos abstractos. Que educar en música, finalmente, no es un lujo, sino una necesidad actual para combatir el desánimo, la falta de valores y la violencia.

En México estamos muy avanzados en el método de enseñanza musical infantil, tanto, que ya debutó en Los Ángeles la primera orquesta sinfónica Esperanza Azteca en suelo estadounidense.

Ya que los mexicanos hemos sido fieles a nuestra tradición histórica de copiar, para bien y para mal, lo que se pone de moda en EU, por favor, en esta ocasión no nos tardemos en aprender de Obama su nuevo enfoque educativo que eleva la música al lugar en que la humanidad la ha tenido siempre en su vida cotidiana, pero nunca en la escuela.

Presidente ejecutivo de Fundación Azteca.

@EMoctezumaB

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