El Bronco, Jaime Rodríguez Calderón, gobierna Nuevo León desde este domingo 4 de octubre. Entra al despacho con dos goles a favor: Ser primer candidato independiente que asume un gobierno estatal y haber sacudido la partidocracia.

Entra pues, a la historia política por la puerta grande. Pero después del primer día, quedan seis años para ejercer algo más importante que lo anecdótico: ponerle sustancia, adjetivos positivos, resultados y colores vibrantes a su proeza.

Muchos cuestionamientos se elevan sobre las posibilidades del Bronco de hacer un buen gobierno, pero destaca uno: que al no tener partido político, será complicada su relación con el Congreso local y la aprobación de sus iniciativas de ley, presupuesto y cuenta pública.

Sin duda, esa será bronca del Bronco, pero no la más importante.

Las expectativas que ha generado le permiten transformar broncas en oportunidades. Jaime Rodríguez, como dice la canción de Serrat tendrá que “hacer camino al andar”.

Dos pilares son esenciales: Uno, construir un gobierno honesto, que hable con honestidad, camine con honestidad y se vista de honestidad para que en verdad convenza de que lo es. Este puede ser un gol planeado como jugada de pizarrón.

Y otro: levantar un gobierno horizontal que rompa con la tradición política y las estructuras nacionales e internacionales de gobiernos verticales.

Si El Bronco construye su plan de gobierno, sus iniciativas de ley y sus presupuestos con el consenso general, provocará que su autorización por el Congreso local no dependa de la relación Congreso-Bronco, sino de Congreso-mayorías, lo que le dará una fuerza y legitimidad que elevará el costo de entorpecerlas.

Por otra parte, en las últimas décadas se ha dado un sobrepeso al Poder Legislativo dentro de la fórmula para gobernar, achicando algo fundamental: el Poder Ejecutivo está para ejecutar, realizar, emprender y eso no requiere necesariamente de cambio de leyes.

Cualquier Ejecutivo que se dedique a trabajar para hacer realidad los derechos ciudadanos, los derechos humanos y el espíritu de la ley, saldría en hombros por su capacidad de hacer.

Una gestión republicana centrada en una transformación de la educación en donde se fortalezca la autoestima de los niños, se dé el aprendizaje colaborativo y la educación artística. Un cuidado diario de la seguridad para que la gente pueda vivir en paz, independientemente de la lucha contra el narco. Un programa de incentivos al empleo que ayude a los emprendedores a trabajar para la base productiva y no para la burocracia regulatoria y un esquema de programas sociales para fortalecer la movilidad social ascendente y disminuir la pobreza, son las verdaderas bronco-oportunidades del Bronco.

Jaime Rodríguez recibirá muchos goles del statu quo y será su agilidad para meter más, lo que determinará no sólo el éxito de su gestión pública, sino el futuro de las candidaturas independientes en todo el país. Merece el beneficio de la duda, antes que la descalificación a priori.

Presidente ejecutivo de Fundación Azteca.

@EMoctezumaB

emoctezuma@tvazteca.com.mx

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses