Deportados: ¿quién los apoya?

Editorial EL UNIVERSAL

La política migratoria en Estados Unidos hacia las personas de origen mexicano tiene una contradicción: condena y señala a todo aquel que ingresa de manera indocumentada, pero los principales servicios en ese país son desempeñados mayormente por connacionales que llegaron sin documentos, y es poco lo que se hace contra sus empleadores.

Con la llegada de Donald Trump a la presidencia, el panorama para ellos no hará más que empeorar.

Se ignora aún la proporción que puede alcanzar la repatriación de mexicanos anunciada por el presidente estadounidense, pero cualquier mínima acción implicará forzosamente truncar vidas y muy seguramente separar familias. México no puede permitir que esos compatriotas regresen al país, sin que se les tienda la mano. Desde antes de que la deportación ocurra, los consulados mexicanos en Estados Unidos deben ser la primera ventana de ayuda. Se han anunciado medidas en ese sentido, los resultados deben ejecutarse de inmediato y conocerse a la brevedad.

Un sector en específico resultará de los más afectados: los estudiantes universitarios. Jóvenes mexicanos que llegaron a Estados Unidos de pequeños, de la mano de su madre o padre, que han hecho su vida entera de aquel lado de la frontera, que hablan más inglés que español, sin embargo carecen de la nacionalidad estadounidense.

Hasta ahora, 78% de las solicitudes para acogerse al programa de protección para evitar la deportación de menores indocumentados criados en territorio estadounidense son mexicanos. El programa fue lanzado por Barack Obama en 2012, pero en este 2017 el futuro de los llamados dreamers es incierto; la protección que tienen actualmente podría borrarse en cualquier momento.

Ante esa inminente situación, la Universidad Nacional Autónoma de México anunció ayer una estrategia para apoyar no sólo a estudiantes, sino también a académicos. Envió una comunicación a las 39 universidades de Estados Unidos, con las que tienen convenio, para facilitar el contacto con la UNAM a aquellos alumnos y profesores que enfrenten riesgos de deportación.

México ha tenido destacadas medidas de refugio a exiliados de otras naciones, especialmente durante el siglo pasado; ahora, en el apoyo a connacionales no deben escatimarse los recursos.

Para encarar el problema de mexicanos que tengan que regresar al país se requiere la acción de diversos sectores desde su trinchera; la UNAM ya puso el ejemplo… ¿qué otro sector o institución tiene estrategias de ayuda a los migrantes que regresen?

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