¿La tierra de nadie?

Editorial EL UNIVERSAL

En las últimas semanas los asaltos a transporte en el estado de México —muchos de ellos en ruta hacia la capital del país— han sido noticia, así como la aparición de personas que, ante los atracos, han hecho justicia por mano propia y han herido o asesinado a los asaltantes.

En la Ciudad de México los casos de robo en transporte son menores, pero un estudio de la organización México Evalúa identifica a las delegaciones Gustavo A. Madero, Azcapotzalco e Iztacalco como las áreas en las que ocurren más ilícitos de este tipo; dos de las tres zonas específicas señaladas con mayor incidencia tienen límites con el Estado de México.

Los lugares donde se registran los asaltos parecen indicar que el territorio limítrofe entre la CDMX y el Edomex se ha convertido en la región preferida de los delincuentes.

La inseguridad en medios de transporte reclama de manera urgente una coordinación entre instituciones de seguridad de ambas entidades para disminuir los atracos.

En abril de 2013, la Policía Federal y ocho entidades del centro del país —el entonces DF y Edomex incluidos— pusieron en marcha el operativo Escudo Centro para elevar la coordinación y combatir principalmente delitos como el asalto, robo de vehículo y transporte, trata de personas y narcomenudeo. A más de tres años distancia, poco se sabe ahora de ese esquema; en cambio, hace apenas cinco semanas se anunció que tres mil elementos de Ejército, Marina y de la Policía Federal serían desplegados en los municipios mexiquenses con mayor incidencia delictiva. Se toman nuevas acciones, a pesar de que existían acuerdos de colaboración.

En el problema del asalto al transporte bastaría con un trabajo conjunto y permanente entre autoridades mexiquenses y capitalinas. Para una zona en la que conviven millones de personas, y en donde de un lado de la calle la jurisdicción es de la capital del país y del otro del Estado de México, la coordinación debe ser más que estrecha.

A mediados de este 2016, en materia ambiental, se refrendó la coordinación no sólo con el Estado de México, sino con cuatro entidades más. En el combate a la inseguridad la importancia debería ser similar y la coordinación constante.

La población de la zona metropolitana exige seguridad al transportarse para ir a su centro de trabajo, centro de estudio o a casa. Toca a las autoridades capitalinas y mexiquenses evitar que las zonas limítrofes se conviertan en tierra de nadie.

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