Corrupción que puede costar vidas

Editorial EL UNIVERSAL

En el Distrito Federal, según el gobierno capitalino, 40 mil personas asentadas en barrancas de la capital del país viven con el riesgo latente de un desprendimiento o derrumbe. Según un informe de la Secretaría de Protección Civil del DF, existen aproximadamente 2 mil 168 viviendas construidas en zonas consideradas de alto riesgo de deslaves. Estas cifras, en lo general, hablan de personas de bajos recursos que habitan precarias edificaciones, en asentamientos irregulares ubicados en la periferia de la ciudad.

Sin embargo, en contraste con lo anterior, recientemente hemos atestiguado otro caso de deslaves en la capital, en un contexto muy distinto al de los antes mencionados: Dese hace poco más de dos semanas se han presentado al menos tres deslaves considerables en el Fraccionamiento Vista del Campo, ubicado en Santa Fe —zona de alta plusvalía—, lo que ha provocado que más de cien personas fueran desalojadas del lugar y que se retirará una antena de telecomunicaciones. Asimismo, el gobierno del DF anunció que se demolerá una casa ubicada en dicho predio, que fue la edificación más afectada por el derrumbe.

Aunque no es la primera vez que en Santa Fe se registran este tipo de siniestros —y por desgracia, debido a las características orográficas del área, es poco probable que sea la última—, lo preocupante es que a raíz de este caso se han destapado diversas irregularidades, omisiones y presuntas negligencias de distintas instancias de gobierno.

Como lo ha documentado EL UNIVERSAL en los últimos días, los papeles que tendrían que avalar las construcciones asentadas en el área en cuestión no están en regla, situación que evidencia un descontrol de las instancias de gobierno encargadas de autorizar y regular el desarrollo urbano, o de plano una presunta corrupción que involucraría a dichas instancias y a los desarrolladores de estos proyectos. Ante esto, el jefe delegacional de Cuajimalpa, Miguel Ángel Salazar, declaró que se indagarán presuntas irregularidades en el proceso de ocupación del condominio Vista del Campo, mismo que sólo es una parte del terreno donde ocurrió este incidente, que por suerte sólo ha derivado en afectaciones materiales.

Desafortunadamente existen antecedentes de casos de esta naturaleza; después de todo, estos deslaves son resultado del crecimiento desmedido y sin regulación de la ciudad de México, que ha provocado el aumento de asentamientos en la periferia y en zonas de riesgo, y que como lo prueba este caso, se pueden dar incluso entre personas de altos ingresos.

El problema aquí es que las actores involucrados en la cadena de mando no hacen, por incapacidad o corrupción, lo que les corresponde. Es inaceptable que las autoridades involucradas y los partidos políticos que las encabezan se deslinden de la responsabilidad que les toca. Porque casos como éste, de negligencia o corrupción, pueden costar vidas humanas.

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