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DF: De mal en peor

Arnoldo Kraus

Título alternativo a estas líneas es “DF: Calidad de vida”. En la capital se viven muchas realidades. Las penurias y los privilegios varían enormemente. Las diferencias y las brechas entre quienes menos posibilidades económicas tienen y quienes más poseen son tan inimaginables como reales. Debido a esas discrepancias los bretes de unos nada tienen que ver con las incomodidades de otros.

Una lista para ilustrar el desasosiego. 1) En las últimas tres administraciones se han talado 56 mil 553 árboles. Ignoro cuántos se han sembrado. Es fácil darse cuenta de los árboles talados y es imposible encontrar nuevas áreas verdes. 2) La tala daña. En las últimas administraciones no se han construido nuevos parques. Ha florecido el asfalto. A los encargados de salud y transporte en el DF les recomiendo leer el excelente artículo de Cristina Ayala, Más árboles y menos farmacias (Nexos. La brújula. El blog de la metrópoli. Julio 28, 2015). Escribe Ayala: “No es un secreto que la obesidad es un problema de salud pública. Nuestros índices de esta enfermedad se encuentran entre los mayores del mundo… En los últimos tres años se han talado 9 mil 615 árboles en el DF a consecuencia de obras públicas y desarrollos privados. Si esta reducción de áreas verdes está relacionada con el aumento de autovías y del padrón vehicular entonces indirectamente se sigue promoviendo el sedentarismo (y la contaminación)”. 3) El mensaje de la cartulina fue genial: “Adopta un bache. Muchos no tienen madre”. El mensaje reproduce el sentir ciudadano. Abajo del letrero se observaba la foto de un bache con unas ramas para alertar a las próximas víctimas. Pavimentar mal es un gran negocio: quienes más ganan son los pavimentadores. La ecuación es la siguiente: “entre peor se pavimente más rápido repavimentamos; entre más veces repavimentamos más cobramos”. Ganan también las llanteras, los locales encargados de arreglar rines y las agencias automotrices. 4) Desconozco el número de veces en las que las llamadas de teléfonos celulares se interrumpen; muchas se cortan en sitios abiertos, en donde, supuestamente no hay interferencias. Se cortan, y se cobran. Aunque esas anomalías no son responsabilidad directa del gobierno de la ciudad, las autoridades deberían monitorizar el número de llamadas interrumpidas y dialogar con las compañías telefónicas. 5) Inmenso problema es el del transporte público. Incontables capitalinos invierten más de cuatro horas en ir y regresar al sitio de trabajo. Además de la pérdida de tiempo, la prensa informa del incremento en los asaltos en camiones. 6) En el DF, el número y la variedad de semaforistas —seres humanos casi desechables que perviven en torno a los semáforos— aumenta sin cesar. Legiones de pobres ofertan diversos productos y ofrecen shows, malabarismos, música. Esa población, invisible para las autoridades, crece sin cesar. Depositarios de la miseria que los lleva a pasar días interminables al lado de los automóviles depositan excrementos y orina en cualquier esquina. Problema serio para ellos, problema grave para la ciudad. Hace tiempo se decía, “si el excremento fuese fluorescente la ciudad no necesitaría iluminación”. El excremento vertido en la intemperie no ilumina, pero sí contamina. 7) Las grúas del DF son selectivas. No se llevan los automóviles estacionados en doble fila si los ocupantes son guardaespaldas. El DF oferta grúas y no construye suficientes estacionamientos. Recoger el auto mal portado en los depósitos, amén de engorrosos trámites (debe llevarse el acta de nacimiento para recogerlo) cuesta mucho. ¿A dónde va a parar ese dinero?). 8) Los parquímetros, al igual que las grúas son eficientes. Los he usado muchas veces. Siempre funcionan. Hace poco le pregunté al joven vecino que aguardaba turno en mi parquímetro favorito, “¿Crees que el dinero que depositamos se utiliza bien?”, “ni madres”, respondió, “ni madres”, confirmé. 9) ¿Cuántos museos, deportivos o teatros al aire libre ha construido esta administración? 10) ¿Qué sucede con el abasto de agua en las colonias periféricas?

Habitar nuestra ciudad, sobre todo para quienes menos recursos tienen, es cada vez más difícil. La salud del DF decae y con ella nosotros.

Notas insomnes. Las autoridades deben diseñar el siguiente programa: “Calidad de vida en el DF”.

 

Médico

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