¿Qué vendrá en 2016?

Alberto Aziz Nassif

Los pronósticos iniciales nos presentan un año cargado de acontecimientos

A la memoria de
Arturo Mier y Terán

Al iniciar un año se renuevan los buenos deseos y se hacen buenos propósitos. Los pronósticos iniciales nos presentan un año cargado de acontecimientos. Cuando empezó 2015 hicimos en este espacio tres preguntas: ¿será posible combatir la corrupción y la impunidad?, ¿será factible alcanzar legitimidad en los procesos electorales?, ¿será viable hacer cambios al modelo económico para bajar la desigualdad? Después de doce meses complicados hoy sabemos que en los tres asuntos hay importantes deficiencias y ahora que inicia 2016 podemos ratificar las mismas preguntas, casi como deseos de Año Nuevo. ¿Habrá algún avance contra la corrupción, la impunidad, la cuestionada legitimidad y la desigualdad o seguiremos igual? Veamos algunos ejemplos de lo que vendrá.

Durante el primer semestre habrá una atención especial en los procesos electorales que se llevarán a cabo en 13 estados, la renovación de 12 gubernaturas (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas, el 5 de junio), la elección extraordinaria en Colima (17 de enero) y los comicios intermedios en Baja California. Además, la ciudad de México también elegirá una Asamblea Constituyente. La marca de lo electoral será otra vez, como lo fue en 2015, una actividad central sobre todo en 40% del territorio nacional en donde habrá comicios.

Serán noticia las alianzas que se tejen entre PAN y PRD, que han decidido unir sus siglas para enfrentarse al PRI, que también competirá con sus tradicionales aliados, es decir, con el Verde o llamado “partido canalla”. Las alianzas opositoras integradas por izquierdas y derechas se pusieron en práctica hace seis años y tuvieron éxito electoral en Oaxaca, Sinaloa y Puebla, sin embargo, el resultado de los gobiernos es un tema que se necesita evaluar a fondo. Todo indica que ganó la inercia al cambio en esos tres estados.

Otro de los temas notorios serán las candidaturas independientes, nuevo motivo de preocupación para los partidos. En el caso de Chihuahua ya se prepara la recolección de firmas para apoyar a José Luis (Chacho) Barraza, que ha decidido recorrer el camino que hizo el año pasado El Bronco en Nuevo León. Será la primera vez que en ese estado haya un candidato independiente que puede llegar a ser competitivo frente al PRI, que ya designó al ex alcalde de Juárez, Enrique Serrano, como su pieza. Los candidatos sin partido son el producto del gran desprestigio de los partidos políticos; son un factor que modifica el monopolio de una representación política bastante deficiente que ha dejado muy claro para siete de cada diez ciudadanos que los políticos de partido no los representan (Informe País, 2014). Competir sin partido no necesariamente es una fórmula que sea más democrática. Habrá que analizar con cuidado lo que pasa hoy en Nuevo León.

Tanto las alianzas entre partidos de izquierda y derecha, como las candidaturas independientes, son expresiones de problemas pendientes de resolver en México. Por una parte, la política en los estados, en general, se encuentra muy lejos de haber llegado a una democracia, se trata de zonas grises, de sistemas con un “autoritarismo competitivo” (Levitsky), ya no es el viejo régimen de partido hegemónico, pero tampoco son democracias. Por otra parte, existe un sistema político que se reproduce con mucho dinero público y pactos de impunidad entre partidos, cuyos resultados están completamente alejados de niveles mínimos de satisfacción que reportan las democracias. En este contexto se pueden ubicar las extrañas alianzas entre PAN y PRD y los candidatos independientes.

Los procesos electorales en 2016 pondrán a prueba la capacidad del sistema político para construir legitimidad. De la misma forma, serán un termómetro defectuoso sobre la posibilidad de castigar a los malos gobiernos. Especial atención habrá que tener en Chihuahua y Veracruz, dos gobiernos del PRI muy cuestionados por violencia y corrupción. De lo que sí podemos estar seguros es que en 2016 no habrá ninguna modificación para atemperar la desigualdad… Empezamos.

Investigador del CIESAS

@AzizNassif

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