Peligrosa escalada tras el retiro de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán

La prolongada guerra en Siria entró a una peligrosa fase luego del retiro estadounidense del acuerdo nuclear con Irán, recibido horas después con el ataque aéreo israelí más intenso en décadas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anuncia su intención de retirarse del acuerdo nuclear Irán (JCPoA) - Foto: Jonathan Ernst/REUTERS
English 16/05/2018 11:34 Gabriel Moyssen Ciudad de México Actualizada 11:31
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La prolongada guerra en Siria—en realidad un conflicto regional desde su estallido en 2011—entró a una nueva y peligrosa fase luego del retiro estadounidense del acuerdo nuclear con Irán, recibido horas después con el ataque aéreo israelí más intenso en décadas contra objetivos iraníes y sirios en el acosado país árabe.

Pese al esfuerzo de último momento realizado por Francia y Alemania, dos de los más importantes aliados de Washington, la administración Trump cerró filas con Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí, Arabia Saudita y otras monarquías del Golfo Pérsico, que han sido patrocinadores clave de los rebeldes fundamentalistas leales al Estado Islámico y Al Qaeda en Siria, Irak, Yemen y Libia, en una medida que envió el “mensaje equivocado” al régimen de Corea del Norte, de acuerdo con ex altos funcionarios y expertos estadounidenses, europeos e israelíes.

Suscrito en 2015 por Irán, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones UnidasEstados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia—así como Alemania tras años de difícil negociación, el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPoA, por sus siglas en inglés) era considerado un éxito de la diplomacia multilateral y la lucha para frenar la proliferación nuclear.

Bajo sus términos, aprobados y supervisados estrictamente por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Teherán dejó de producir uranio enriquecido al 20% y entregó la mayor parte de sus reservas, a cambio del fin de las sanciones contra su programa en la materia.

Como señaló Aaron Stein, académico del Centro Rafik Hariri para Medio Oriente del Consejo Atlántico, en el portal War on the Rocks, Irán “tomó la decisión política de renunciar al desarrollo de armamento nuclear y aceptó inspecciones sin precedente y extraordinarias para verificar que no se desviara el material fisible para uso militar”.

Aún más, la AIEA sostiene que Irán se apega al JCPoA, desmintiendo alegatos recientes de Netanyahu, quien nunca ha aceptado en público la capacidad nuclear de Israel—que la Federación de Científicos Estadounidenses calcula en 200 ojivas—y ha rechazado firmar el Tratado sobre No Proliferación de Armas Nucleares (NPT).

En 2007, la Evaluación de Inteligencia Nacional de Estados Unidos determinó que Teherán suspendió toda su investigación bélica nuclear cinco años atrás y la misma conclusión se reportó otra vez a la Casa Blanca en 2011.

Amplia gama de sanciones

La semana pasada, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos anunció que Washington reimpondría una amplia gama de sanciones a Irán después de que expiren los períodos de 90 y 180 días para el desmantelamiento del JCPoA, incluyendo a su sector petrolero y el banco central, al ignorar la declaración conjunta emitida por Gran Bretaña, Alemania y Francia que pidió a Estados Unidos “asegurarse de que las estructuras del JCPoA puedan permanecer intactas”.

Tras reunirse en la cumbre de la Unión Europea en Bruselas, los líderes de los tres países también demandaron a Estados Unidos “abstenerse de adoptar medidas que obstaculicen su aplicación total por parte de los otros firmantes del acuerdo”.

Sin embargo, esos países, China y Rusia, también enfrentarían las sanciones renovadas, lo que socava los incentivos para mantener el intercambio con Irán.

El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos indicó que las licencias para que Boeing Co. y Airbus Group vendan 180 aviones de pasajeros a Irán serán revocadas, provocando una pérdida de USD$39,000 millones a las dos firmas.

En Alemania, esta posición unilateral ha generado duras críticas, reforzadas por el tuit del embajador estadounidense Richard Grenell en el que llamó a las empresas germanas en Teherán a “desmantelar operaciones inmediatamente”, mientras que Federica Mogherini, jefa de política exterior de la Unión Europea, declaró: “Pareciera que el ánimo de nuestro tiempo es chillar, gritar, insultar y acosar, destruyendo y liquidando sistemáticamente todo lo que está en pie”.​

Por ahora, Irán aún está comprometido con el JCPoA. “Si alcanzamos los objetivos del acuerdo mediante la cooperación con otros miembros, seguirá en vigor”, afirmó el presidente Hassan Rouhani en un mensaje televisado. Pero advirtió que Teherán está listo para reanudar actividades nucleares “a nivel industrial sin ningún límite”.

Poca información ha trascendido respecto a la incursión aérea israelí del 11 de mayo contra 50 puestos de almacenamiento de armas, logística e inteligencia utilizados por fuerzas iraníes de élite en Siria.

Cinco baterías antiaéreas sirias también resultaron bombardeadas con un saldo de al menos 23 muertos, luego de que una andanada de cohetes fue lanzada sobre posiciones hebreas en los Altos del Golán por los iraníes, según el Ministerio de Defensa israelí.

Sin embargo, fuentes árabes señalaron que fue el ejército sirio el que lanzó los cohetes, en reacción al ataque hebreo.

Los Altos del Golán se encuentran bajo ocupación de Israel desde la Guerra de los Seis Días en 1967.

Hace apenas unas semanas, Netanyahu estaba al borde de un proceso judicial debido a las investigaciones anticorrupción en su contra.

Ahora el Parlamento ha aprobado una ley que le concede autoridad para entrar en guerra sin el visto bueno del gabinete, en un momento en que incluso Ehud Barak, ex premier, reconoce que los iraníes “han respetado la letra del acuerdo de manera sistemática” y en que John Brennan, ex director de la CIA, asegura que la Casa Blanca “simultáneamente mintió acerca del acuerdo nuclear y dio a Corea del Norte más razones para conservar sus armas nucleares”.

En la búsqueda de la hegemonía regional, existe un ostensible realineamiento de fuerzas detrás de la nueva coalición EU-Israel-Arabia Saudí que deja a Irán rodeado por bases del Pentágono en Irak, Siria, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Afganistán.

No obstante, al combatir a la internacional islamista en Siria, Teherán ha encontrado nuevos amigos en Rusia y China, sin mencionar su vieja alianza del “eje de la resistencia” con el partido del Hezbolá en Líbano.
 

Editado por Sofía Danis
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