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Existen lugares con un próspero pasado, pero que hoy, por ciertas circunstancias, están en el abandono: hoteles, haciendas, minas, fábricas, parques de diversiones, pueblos e incluso ciudades enteras.

Sin embargo, sus propias ruinas, su historia, incluso sus leyendas, los han convertido en atractivos turísticos.

no es la excepción y puedes comprobarlo en sus . Aquí, 5 de ellos.

Pueblo fantasma de Misnébalam en Yucatán

A unos 50 minutos al norte de Mérida está el pueblo fantasma de Misnébalam ("cola de jaguar" en maya), uno de los lugares más prósperos de Yucatán a inicios del siglo XX, al encontrarse ahí una productiva hacienda henequenera.

Este sitio fue construido a finales del siglo XIX con un estilo colonial. A mitad del siglo pasado comenzó su decadencia tras la caída de la industria del henequén. No fue hasta 2005 que se consideró completamente deshabitado.

Foto: Inri. Wikimedia Commons
Foto: Inri. Wikimedia Commons

Actualmente, se pueden observar las ruinas de sus edificios de piedra, la pequeña iglesia del pueblo, pozo, y algunas máquinas que se utilizaban para trabajar las fibras del "oro verde".

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Varias personas que han visitado Misnébalam aseguran que se siente un ambiente pesado y reportan la presencia de seres paranormales, como el fantasma del niño ‘Juliancito’, un niño que murió en el patio central de la hacienda y la sombra de un monje con una túnica oscura, en los alrededores de la iglesia.

Pueblo fantasma de Ojuela en Durango

Veinticinco minutos en auto separan al pueblo mágico de Mapimí de Ojuela, un pueblo fantasma fundado en 1598 por el jesuita Servando de Ojuelos. Fue muy importante durante la Colonia y a finales del siglo XIX por la mina Santa Rita, de la cual se extraía plata, oro, manganeso y zinc.

En medio de un paisaje semidesértico, cercano a la Zona del Silencio y a la Reserva de la Biósfera Mapimí, Ojuela fue parte del Camino Real de Tierra Adentro —declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco—, una importante ruta comercial entre Ciudad de México y Santa Fe, Nuevo México.

Foto: Sectur Durango
Foto: Sectur Durango

A mediados del siglo pasado, una fuerte inundación provocó el ocaso atmósfera ‘fantasmagórica’ en sus edificios y tiros derruidos.

Su principal atractivo es un gigantesco puente atirantado de madera —todavía en uso— que conecta con la entrada de la mina.

Construido por el ingeniero alemán Santiago Minghuin en 1892, mide 336 metros de largo, casi 2 metros de ancho y una altura cercana a los 100 metros.

Pueblo fantasma de San Juan Parangaricutiro en Michoacán

En las faldas del Pico de Tancítaro, a unas 3 horas en auto de Morelia, el 20 de febrero de 1943 nació el Paricutín, uno de los volcanes más jóvenes del mundo.

Su actividad duró 9 años, tiempo en el que la lava recorrió aproximadamente 10 kilómetros a la redonda, sepultando por completo el pueblo de Paricutín y casi todo el ahora pueblo fantasma de San Juan Parangaricutiro.

Foto: Sectur Michoacán
Foto: Sectur Michoacán

La población fue reubicada en la actual localidad de Nuevo San Juan Parangaricutiro, aunque es posible visitar los restos del templo del pueblo entre la lava petrificada.

Accesibles a pie, todavía muestran parte de su fachada principal (una torre completa y otra a la mitad) y el altar, donde los locales colocaron una imagen de la Virgen de Guadalupe, a la que comúnmente llevan ofrendas.

Pueblo fantasma La Pupa en Nayarit

En medio de la sierra que divide Nayarit de Jalisco, a un costado del arroyo de Jacobino, se encuentra La Pupa (a 1 hora en auto del pueblo mágico de Ixtlán del Río), un pequeño y desconocido pueblo fantasma con pasado minero.

Aunque fue habitado desde el siglo XVIII, tuvo su auge a finales del XIX, con la construcción de la Hacienda Amaxac, encargada de la explotación de las minas de oro y plata de la zona.

Foto: Facebook 'Visit Nayarit'
Foto: Facebook 'Visit Nayarit'

No hay muchos detalles sobre su abandono, pero todavía es posible observar marcas de la época de bonanza en sus calles empedradas, casas de adobe y cantera, grandes almacenes, chacuacos (hornos donde se fundían los metales), el cementerio con lápidas inscritas, la iglesia con un campanario estilo espadaña, el lienzo charro, los vestigios de una tienda de raya y la torre cónica con una escalera de caracol.

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Personas que viven cerca del pueblo fantasma cuentan que constantemente ven siluetas y sombras que parecen monjas.

Pueblo fantasma de Noria de San Pantaleón en Zacatecas

Dentro del Parque Nacional Sierra de Órganos en Zacatecas, en medio de una cañada angosta e imponentes montañas —muy cerca de los límites con Durango y a unos 30 minutos del pueblo mágico de Sombrerete—, se encuentra el pueblo fantasma Noria de San Pantaleón.

La localidad fue fundada por españoles en 1552 (probablemente el segundo asentamiento más antiguo del estado) para el beneficio de las minas de plata regionales, el principal motor económico de este lugar hasta 1945, año en el que comenzó a ser deshabitado.

Foto: Sectur Zacatecas
Foto: Sectur Zacatecas

Su historia es parecida a la de Ojuela: formó parte del Camino Real de Tierra Adentro y actualmente se mantienen de pie algunas construcciones novohispanas ya deterioradas, como las tiendas de raya, casas y la iglesia principal, donde se conservan pinturas y libros en latín coloniales, un órgano del siglo XIX y otras piezas catalogadas como bienes culturales por el INAH.

Uno de sus atractivos más llamativos son Los Jales, 3 montículos piramidales que fueron el resultado del apilamiento de toneladas de desperdicios minerales.

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