El futbol a veces es cruel, al grado de que no premia al equipo que más genere, que más tenga el balón y que domine el partido. El futbol es sencillo, premia al que sabe meter el balón dentro de la portería. Y eso pasó con Toluca y Pachuca.
Los locales se adueñaron del partido en el Nemesio Diez, pero Pachuca pegó primero y temprano… y eso cambió todo.
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Apenas al minuto 8, cuando los Diablos ya habían tomado la iniciativa y controlaban la posesión, apareció Enner Valencia con un golazo desde fuera del área que apagó el fuego del infierno.
A partir de ahí, el guion fue claro, Toluca con la pelota, Pachuca esperaba al contragolpe. Los de Mohamed movieron el balón, insistieron por dentro y por fuera, bombardearon a centros que terminaron en tiros de esquina (11), pero les faltó claridad en el último toque.
El recinto estalló cuando al 84’, un disparo fortuito dentro del área terminó dentro de la portería visitante, que el árbitro anuló segundos después por un fuera de lugar de Paulinho, quien solamente jugó 30 minutos.
Todo el juego pasó por los pies de Marcel Ruiz, que incluso tocado de la rodilla derecha fue el cerebro del equipo. Sin embargo, las bajas de Alexis Vega y Jesús Gallardo terminaron por pesar.
Del otro lado, los Tuzos apostaron al error y al pelotazo, con búsquedas constantes a Valencia y a Robert Kenedy, aunque sin demasiada generación más allá de eso.
En los últimos minutos, el cuadro escarlata intentó, con más urgencia que idea, pero no lograron perforar el arco de Carlos Moreno.
Eso sí, ni el marcador en contra apagó a la tribuna, los 26 mil 373 aficionados no dejaron de empujar, con una Perra Brava que cantó sin parar desde el inicio. Pero el esfuerzo no alcanzó. Toluca lo intentó de todas las formas, Pachuca resistió… y se llevó una ventaja de oro del Infierno hacia Hidalgo.
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