Efraín Juárez no podía pedir mejor regalo de cumpleaños que un contundente triunfo de los Pumas (2-0) en casa frente a los Rayados de Monterrey. Al futbol mexicano le quedan solamente dos equipos invictos y uno de ellos, es Universidad Nacional.

En los últimos dos partidos, Pumas se convirtió en un equipo que además de ganar con garra cuando hace falta, como fue la agónica remontada sobre Puebla, también lo hace con amplia superioridad como fue esta vez contra los Rayados. Llegó la cuarta victoria del torneo, la segunda como local.

La pesadilla de la defensa regiomontana fue Álvaro Angulo, la gran figura, que anotó un doblete con goles en los minutos 9 y 24, ambos con la definición libre de marca dentro del área.

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La eliminación en la Copa de Campeones de CONCACAF es una herida que aún duele en un gran sector de la afición auriazul, pero en Liga MX, Efraín Juárez se encargó de enterrar fantasmas y romper maldiciones. Primero cortó la racha de 12 años sin vencer a Tigres en el Volcán, ahora hizo lo propio con la sequía de cuatro años sin triunfos contra el Monterrey. Contra dos equipos acostumbrados a ser contendientes al título, Pumas dio un golpe de autoridad.

Ante 21 mil 867 aficionados, Universidad Nacional jugó uno de sus mejores partidos en este Clausura y se aprovechó de una Pandilla que no tiene pies ni cabeza, responsabilidad de Domènec Torrent, quien no ha repetido alineación desde que tomó las riendas de uno de los clubes con mayor inversión en el futbol mexicano.

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El segundo tiempo fue un trámite y mientras Monterrey intentó sin éxito acercarse a la portería custodiada por Keylor Navas, Pumas manejó el ritmo del partido y controló el tiempo para sellar una nueva victoria.

El deseo de cumpleaños de Efraín se cumplió. Ganó su equipo y ahora ocupa el tercer lugar en la tabla de posiciones, tan solo a tres puntos del líder Guadalajara.

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