Después de una hora de espera por el retraso debido a las condiciones climatológicas, la afición mexicana comenzó su juego desde antes del silbatazo inicial en el Estadio Ciudad de México.
Cuando fue anunciado el Himno de la Selección de Ecuador la mayoría de la afición en el inmueble se hizo sentir con un estruendoso abucheo que se alargó hasta cuando sonaron las primeras notas ecuatorianas.
Durante el Himno no se escuchó nada, pero al término volvieron los abucheos y rechiflas, antes de dar paso al de México, que como era de esperarse retumbó en el Coloso de Santa Úrsula.

La afición nacional se ha manifestado desde que Ecuador arribó a la Ciudad de México, al recibirlos en su hotel con todo tipo de abucheos, rechiflas y escándalo con tal de incomodar su estadía.
Asimismo, en su arribo al Estadio Azteca, la fanaticada local recibió el autobús ecuatoriano con insultos, lluvia de espuma, líquidos y señas con las que querían mostrar superioridad en su terreno.
Luego del terremoto que golpeó La Guaira, ciudad al norte de Venezuela, una muestra de solidaridad se pudo ver antes del inicio del partido entre México y Ecuador.
A petición del sonido local, los presentes gritaron en repetidas ocasiones "no están solos, no están solos". Cambiaron el minuto de silencio por ese gesto hacia el pueblo venezolano.