A los 10 años, Samantha Jiménez tomó una decisión que marcaría su vida: dejar atrás a su familia en Veracruz para trasladarse a la Ciudad de México y perseguir un sueño.
En ese camino encontró a Ma Jin, la histórica entrenadora que, con rigor y sensibilidad, se encargó de pulir sus habilidades y encauzar su talento hacia la élite internacional.
“Llegué a la ciudad a los 10 años. Me costó mucho adaptarme; lloraba y quería regresar. Mi familia fue fuerte y me dio el aliento. Conocí a Ma Jin y todo empezó a cambiar. Desde ese momento la meta fue llegar a los Olímpicos. Hice todo el proceso en categoría junior y mi primer evento mayor fue en 2017”, mencionó.

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