En menos de dos años, Irene Guerrero se convirtió en una referente del América. La afición así la ve y se lo hace saber partido a partido. La española sabe perfectamente lo que representa estar en las Águilas.
Pero no sólo mira a la afición que porta los colores azulcrema. A la volante de 29 años de edad le interesa ser un ejemplo.
“Es lo que conlleva ser futbolista o referente. Al final, eres un espejo donde se miran muchas niñas pequeñas. Por eso, siempre digo que hay que cuidar mucho lo que se muestra, que es lo que hacemos en el día a día. No es suerte, hay sacrificio, disciplina y trabajo detrás de todo lo que se ve”, declaró.

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Irene vivió en carne propia que las cosas no llegan solas, se trata de sacrificios y disciplina. Ahora, es el mensaje que busca transmitir.
En su infancia, era impensable contar con lo que ahora tienen para luchar por un sueño y quiere dejar huella para que las nuevas generaciones recuerden que hubo quienes forjaron un camino.