A pocos días de enfrentar a la francesa Manon Fiorot en uno de los combates estelares de Noche UFC, programado para el próximo 12 de septiembre en el Desert Diamond Arena de Glendale, Arizona, la mexicana Alexa Grasso recibió un reconocimiento muy especial por parte de la compañía.
La peleadora tapatía, que busca volver a los primeros planos de la división mosca y demostrar las cualidades que la llevaron a convertirse en campeona mundial de UFC, se presentó ante los medios de comunicación para hablar sobre el desafío que tiene por delante. Sin embargo, la conferencia también le dejó un momento inolvidable fuera del octágono.
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Al finalizar su participación, directivos de UFC le entregaron una chamarra conmemorativa en reconocimiento a las 50 pruebas antidopaje superadas a lo largo de su carrera dentro de la organización, una cifra que refleja su profesionalismo, disciplina y compromiso con el deporte.
Visiblemente agradecida por la distinción, Grasso destacó la importancia de representar a México con integridad dentro y fuera de la jaula. La jalisciense, considerada una de las máximas referentes de las artes marciales mixtas en el país, también aprovechó la ocasión para reiterar uno de sus mayores anhelos: disputar una pelea de UFC en Guadalajara y compartir ese momento con su familia, amigos y aficionados.
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