La intensa rivalidad del ya famoso “Clásico de la Obsesión” se vive tanto dentro como fuera del terreno de juego.

Al igual que el Cruz Azul y los Pumas, las aficiones de ambos ya tienen cuentas personales que saldar.

El juego de ida de la final del Clausura 2026 sirvió para dimensionar esta enemistad que crece cada vez.

Sobre todo, se entendió más por la perspectiva de los seguidores de la Máquina que se adueñaron del estadio Ciudad de los Deportes.

El inmueble de la colonia Noche Buena se volvió a teñir de celeste para recibir a un viejo inquilino.

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Tanto el recinto, como el equipo y la gente, todavía se recuerdan con mucho cariño y se reencontraron con enorme gusto.

No era para menos, el Cruz Azul está disputando una final. No existía mejor manera de regresar.

Para los aficionados de la Máquina, la emoción de volver a su hogar era máxima, por lo que tenían plena confianza en que no se llevarían un resultado adverso en el primer capítulo.

“Ha sido la casa del Azul por tantos años, entonces se siente muy bien estar de regreso, estamos felices y vamos a demostrar quienes somos; el Azul tiene que salir a ganar aquí”, declaró un seguidor cementero para EL UNIVERSAL Deportes.

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Al mismo tiempo, los celestes reconocieron sentirse seguros de cara a la vuelta, que se disputará en el Olímpico Universitario y donde se sienten bastante cómodos jugando, y no desaprovecharon la oportunidad de mandarle un recadito a los Pumas.

“Siempre ha sido un equipo chico. Vamos ser campeones en CU, no hay de otra; vamos a demostrar cómo se da la vuelta ahí”, afirmaron con mucha seguridad y para calentar, aún más, este de por sí ya aderezado “Clásico de la Obsesión”.

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