Collages de estilo cubista que recuerdan a Pablo Picasso o Diego Rivera, pinturas que en su cromática y formas hacen pensar que fueron realizadas por un artista vanguardista europeo, pero no, estas obras de arte que se podrán ver a partir de hoy en El Colegio Nacional forman parte de una faceta poco conocida del arquitecto Teodoro González de León, autor de edificios como el MUAC, Reforma 222 y Torres Arcos Bosques (mejor conocida como “El Pantalón”), y de quien en mayo pasado se celebró su centenario de nacimiento y ahora se conmemora el décimo aniversario de su muerte, ocurrida el 16 de septiembre de 2016.

A González de León le llegó a molestar que sólo lo conocieran como arquitecto, como registra Felipe Leal, también arquitecto y miembro de El Colegio Nacional, en el nuevo libro de entrevistas titulado Conversaciones con Teodoro González de León. La arquitectura, el arte y la ciudad (El Colegio Nacional, 2026).

La exposición Teodoro Multidimensional está compuesta por 30 obras de arte, realizadas con materiales como aerógrafo, madera, partituras y periódicos. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL
La exposición Teodoro Multidimensional está compuesta por 30 obras de arte, realizadas con materiales como aerógrafo, madera, partituras y periódicos. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL

Tanto el libro, como la exposición, —ambos se presentarán al público hoy a las 18 horas— muestran los vínculos que tuvo el arquitecto con intelectuales como Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Juan Soriano, Rufino Tamayo y Vicente Rojo.

“Tenía una intensa vida intelectual con un sector más amplio de la arquitectura, tenía hasta más amigos en el campo de las artes y las humanidades que con arquitectos. Esto te muestra un panorama más amplio de Teodoro”, asegura Leal, quien explica que por esa misma razón la exposición se titula Teodoro Multidimensional. “Era algo más allá que un arquitecto, era un artista visual, un lector, un interesado por la cultura, por el saber, melómano y viajero”, añade el arquitecto.

Teodoro Multidimensional está compuesta por 30 obras de arte, realizadas con materiales como aerógrafo, madera, partituras y periódicos. Dos de estas piezas son préstamos de Leal y de Gerardo Estrada, exdirector de INBAL, mientras que el resto forman parte del patrimonio familiar, custodiado por el hijo del arquitecto, Diego González de León.

La obra visual de Teodoro González de León evidencia una clara influencia de artistas como Picasso, Juan Gris, Fernand Léger y Le Corbusier. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL
La obra visual de Teodoro González de León evidencia una clara influencia de artistas como Picasso, Juan Gris, Fernand Léger y Le Corbusier. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL

Es la primera vez que se hace una exposición exclusiva de las pinturas de González de León, aunque una pequeña selección ya se habían exhibido en el Museo Tamayo en la década de los 90, con el título Ensamblajes y excavaciones. La obra de Teodoro González de León, 1968-1996. Tampoco se trata de la colección completa de obras del artista, pues Leal estima que aún hay un tercio más sin exhibir.

Aunque la pintura pueda parecer algo extraño en la trayectoria del famoso arquitecto, la verdad es que fue una práctica artística que le fue cercana desde su infancia, pues la comenzó a practicar desde los 11 años.

“Posiblemente iba a ser pintor, pero de repente, no tengo muy preciso en mi memoria por qué, desapareció la idea de la pintura y ya estaba estudiando Arquitectura en la Academia de San Carlos”, dijo González de León a Leal en una entrevista de 1996 que se rescata en el libro Conversaciones con Teodoro González de León. La arquitectura, el arte y la ciudad.

Y aunque el arquitecto dijo no dudar nunca de su vocación, no abandonó su arte pictórico, uno que practicaba en solitario, a diferencia de sus edificios.

“Lo hacía mucho en la intimidad. Tenía un estudio en su casa y otro en su despacho de arquitectura. Tenía espacios definidos para eso, donde se encerraba en soledad. En su taller tenía maquetas, instrumentos y sus herramientas para hacerlo: aerógrafo, pinceles, tijeras. Lo hacía en absoluta intimidad, la concepción, el desarrollo, era muy hábil, se apartaba, oyendo música y se ponía a hacer eso. Ya después, alguien ligado al despacho lo ayudaba a darle forma, tenía ayudantes porque hay muchas obras que son objetos, como maquetas”, dice Leal.

De hecho el propio González de León dudaba si referirse a su arte como pintura, porque al ser obras tridimensionales decía que más bien se trataban ensamblajes de objetos y volúmenes coloreados que “van haciendo diálogos con la arquitectura de cada etapa”.

Una de las piezas creadas por el arquitecto que presenta la muestra. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL
Una de las piezas creadas por el arquitecto que presenta la muestra. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL

Referentes

Felipe Leal explica que Teodoro González de León se dedicó también a la plástica por “una clara influencia de Le Corbusier, emblemático arquitecto suizo que en su estudio también pintaba. Y esto no es que el mexicano lo haya aprendido a la distancia, a través de libros o revistas, sino que lo vivió de mano directa, cuando trabajó para él durante 18 meses.

“Creo que al estar ahí trabajando unos días en la casa de Le Corbusier, creo que haciendo unos ajustes de mantenimiento de las ventanas, observó cómo Le Corbusier se daba tiempo para pintar. Eso lo marcó definitivamente, porque cuando él se va de México, su formación era totalmente de arquitecto, arquitecto ortodoxo”, asegura Felipe Leal.

Pero Le Corbusier no sólo fue una fuente de inspiración, sino un importante impulsor en la tarea plástica de González de León, pues le presentó a uno de sus artistas favoritos para que conversara con él: Fernand Léger, pintor cubista francés, cuyo arte forma parte de colecciones como la del Museo Guggenheim, la del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Museo Reina Sofía, entre otros.

“Fue muy influenciado por estos dos autores, toda la cromática, todos los colores son rojos, azules, amarillos, intensos, la paleta de colores que utilizaba Le Corbusier. La influencia de Fernand Léger, clarísimas, todo lo que son como tubos y personajes así como más geometrizados. También tiene mucha influencia de Picasso, Juan Gris, de los cubistas, porque tiene relieves y tiene cajas y tiene objetos de otros pintores, pero es muy influenciado sobre todo por las vanguardias del siglo XX, o sea, la abstracción y la modernidad”, detalla Leal.

El escritor Juan Villoro, el sociólogo Gerardo Estrada y la historiadora de arte Graciela de la Torre, junto con Leal, se darán cita hoy en El Colegio Nacional para presentar el libro Conversaciones con Teodoro González de León. La arquitectura, el arte y la ciudad. La cita es a las 18 horas. Una vez concluido el conversatorio, se inaugurará la exposición Teodoro Multidimensional”. La entrada es libre.

“Ha sido una gran oportunidad para encontrar, para desmenuzar y encontrar otras vetas de él”, concluye Leal sobre este proyecto expositivo y editorial.

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