La escritora Rosa Beltrán consideró que su vida es una historia construida con buena libertad, con mucha imaginación y sobre todo "con palabras, las que hemos intercambiado, las que rememoramos y las que están por venir".

Al participar en el ciclo "Protagonistas de la literatura mexicana", en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Arte s, señaló que además de vivir, leer y escribir, y mantener ese diálogo incesante con uno y con los otros, toda su vida ha hecho "eso que es la literatura".

"Las palabras que me enseñaron mis padres desde chica, mi madre primero, a través de las historias exageradas sobre el mundo y el humor negro con el que mi padre se ha referido a aquello que vivimos", recordó.

Acompañada de sus amigos los escritores Jorge Volpi, Ana García Bergua y Mónica Lavín , la también coordinadora de Literatura de la UNAM consideró que desde que comenzó a escribir encuentra una constante en eso que se llama i nconsciente.

Antes, referidos escritores celebraron la vitalidad de la literatura de la Premio Planeta-Joaquín Mortiz de Novela 1995 , destacando sus cinco novelas: "La corte de los ilusos", "El paraíso que fuimos", "Alta infidelidad", "Efectos secundarios" y "El cuerpo expuesto".

Beltrán

siempre ha tenido gusto por la lectura y reconoce dentro de ésta algo de secreto, pecaminoso y prohibido, que en la actualidad nadie puede leer de manera impune por el ambiente caótico de la ciudad. "Leer es otra forma de escritura, porque al leer interpretas, analizas y deduces qué es lo que cambiarías, esto es el primer acercamiento", agregó la también promotora cultural.

Por su parte Ana García Bergua elogió el trabajo literario de su colega, de quien destacó "La corte de los ilusos", novela que dijo "posee uno de los mejores personajes de la literatura mexicana: la princesa Nicolasa, hermana loca de Agustín de Iturbide y quien se enamora de Antonio López de Santa Anna".

Tras hacer un breve bosquejo del trabajo literario de Beltrán y de quien en la mayoría de sus cuentos y novelas la autora aborda el tema de la ansiedad y plenitud, García Bergua calificó a la protagonista como una autora con una "inteligencia amarga y humor despiadado".

"Rosa Beltrán no sólo es una gran narradora, sino también una lectora apasionada, ensayista y académica", señaló la escritora quien llamó a Beltrán un ‘huracán, en alusión a su cargo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y "con la diferencia de que en lugar de dejar destrucción a su paso, deja un montón de libros publicados, propios y ajenos".

A su vez Mónica Lavín recordó la larga amistad con Beltrán, al tiempo que detalló que la mirada inteligente de su amiga, lee el mundo, los gestos, las apariencias y lo que está ocurriendo. "Es una cronista natural", expresó.

Indicó que desde la dirección de Literatura de la UNAM maneja colecciones de libros, realiza muchos eventos, lee a los nuevos escritores, asiste al mundo de los compromisos formales, académicos, administrativos, además de que visita la Academia Mexicana de la Lengua, donde es la escritora más joven.

Tras reconocer su trabajo y labor que hace en literatura de la máxima casa de estudios, Lavín destacó el talento, sentido de humor y generosidad de su amiga de más de 30 años.

Rosa Beltrán

es egresada de la carrera de Lengua y literaturas hispánicas de la UNAM y posee un doctorado en Literatura comparada por la Universidad de California. En 1994 obtuvo un reconocimiento de la American Association of University Women por su obra y su contribución a la literatura escrita por mujeres.

En 1997 obtuvo el Florence Fishbaum Award por el libro de ensayos "América sin americanismos". Es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua desde enero de 2016, entre otros logros.

akc

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