Bajo la premisa que reza “el mejor homenaje a un escritor es leerlo”, del tallerista, dramaturgo, ensayista y periodista (Guadalajara, 3 de septiembre de 1951-Ciudad de México, 7 de febrero de 2017), circulan en este país dos de sus obras ejemplares en nuevas ediciones.

Temporada de otoño

(2015) es un libro de 422 páginas emanado del amor a la música. Todo en él es música. Lo mismo comentarios sobre obras de la preferencia de este autor, mexicanas y extranjeras, que semblanzas biográficas de compositores e intérpretes; lo mismo ensayos ligeros y puntuales, que entrevistas a melómanos de reconocida ascendencia.

Se trata de un volumen que atrapa al lector, sin importar que sea un experto en asuntos musicales o simple aficionado a escuchar música, gracias a la prosa sencilla de Eusebio Ruvalcaba, escritor que siempre gozó de la aceptación de crítica y público. Para los amantes de la música, constituye todo un acontecimiento en su acervo personal.

El otro título que ya circula es El silencio me despertó (2011). Con sus 364 páginas, muy bien podría llamarse “Diario de un bebedor”, si se agrega en seguida que se trata del diario lleno de sorpresas de un autor a quien entusiasman la música, la poesía y el eterno misterio de la mujer, asegura Evodio Escalante , quien escribió el texto de contraportada.

“He aquí el triángulo irresistible que invita al lector a las delicias del corto-circuito, dados los vínculos secretos que existen, como todo mundo sabe, entre la música, la poesía y el portento inefable de la feminidad”, añade Escalante Betancourt, reputado crítico literario, poeta, ensayista, antologuista e investigador mexicano estudioso de la obra de Ruvalcaba.

El experto sostiene que, poeta y narrador de aguda sensibilidad, el autor de ambas obras desciende en esta entrega a la calle, se pierde en la carretera, se abisma en una cantina o relata sus múltiples encuentros con esta otra mujer a la que a falta de otro nombre, todos los mortales llamamos música. Eusebio Ruvalcaba abrevó de la música desde la cuna.

“De Schumann a Tchaikovski, de Bach a Brahms, pero igual de tequila en tequila, se va tejiendo esta bitácora enfebrecida, a la vez sincera y delirante que ofrece a sus seguidores Eusebio Ruvalcaba, como para indicarles que la escritura es una forma de “desocultar” lo que todos llevamos en el corazón”, concluye Evodio Escalante, en esta certera rúbrica.

nrv

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