A 27 años de la muerte de Jaime Sabines (1926-1999), figura central de la literatura mexicana, ve la luz una selección de 81 poemas inéditos, escritos durante dos décadas, que revelan el trabajo paralelo a ciertos libros fundamentales en la trayectoria del poeta chiapaneco: Horal, La señal, Adán y Eva y Yuria, entre otros. Una especie de work in progress donde los lectores encontrarán, a la manera del segador que escoge el trigo, un puñado de poemas cargados de emoción.
En palabras de Marco Antonio Campos, director de la Colección Poemas y Ensayos, un lector no especializado encontrará, en Poemas rescatados (1948-1968), publicado por Libros de Humanidades de la UNAM, 15 textos, quizá, que le tocarán el corazón y el alma.
La historia de estos inéditos es narrada por su hija, Judith Sabines, en la presentación del libro. Los poemas fueron escritos en decenas de cuadernos de contaduría que Jaime Sabines utilizó desde su juventud. Campos recuerda lo que uno de los gigantes del siglo XX, el poeta francés Paul Valéry, decía: que a veces, más que leer las obras maestras, le hubiera gustado ver los borradores, los medios para llegar a los fines. De esto trata un poco Poemas rescatados, afirma: “Aunque hay excelentes poemas que todo admirador de Sabines puede leer con deleite”.
Lee también Muere la artista japonesa Yayoi Kusama a los 97 años
Abunda en que la mayoría de estos poemas corresponde al periodo creativo donde escribió sus primeros tres libros: Horal, La señal, Adán y Eva y borradores, en menor medida, de Tarumba, Diario semanario y poemas en prosa, Yuria y Algo sobre la muerte del mayor Sabines: “Me parece muy interesante que el lector siempre reconoce a Sabines”.
Añade que todos, al comenzar a escribir, lo hacen como los otros y las influencias permean. Y no es que Sabines no haya tenido influencias, dice. Es particular, en su caso, el interés, la presencia de lecturas intensas durante meses. Un semestre leía mucho a Juan Ramón Jiménez; en otro su atención giró alrededor de Federico García Lorca o Pablo Neruda.
“Yo siento que Sabines estaba más cerca de Neruda. Él y Neruda son poetas hechos para la tierra, son poetas donde, digamos, habla más el hombre y el corazón del hombre, que la reflexión, los garigoleos verbales o esa poesía insoportable que se llama del lenguaje, esa poesía abstracta en la que no se encuentra una gota de emoción. López Velarde, Vallejo, Neruda y el propio Sabines son poetas que, como decía Nietzsche, escribían con la sangre. Eso era lo que prefería Nietzsche y en lo que un filósofo tan importante como Vasconcelos también insistía. La poesía, ante todo, es emoción. Jaime tenía la particularidad de que sus poemas iban de su corazón al corazón del hombre”.
Lee también "¡Vato fuera!", protesta interrumpe conferencia Angela Davis en la UNAM
La historia que Judith Sabines cuenta en la presentación también es recapitulada por el investigador Rodolfo Mata, a quien Marco Antonio Campos invitó a la presentación que se hizo del libro en junio, durante las jornadas filológicas de la UNAM: después de la reticencia, Sabines empezó a entusiasmarse con los mejores poemas, aquellos que estaban acabados o que había que retocar ligeramente. Carlos Monsiváis le dijo que eran bastante buenos.
“Tenía pensado volver a revisar los poemas una vez que estuvieran pasados ya en limpio y pedirles a José Emilio Pacheco y a Carlos Monsiváis que hicieran la selección final. Nunca imaginamos que todo terminaría tan abruptamente. Le diagnosticaron cáncer y murió el 19 de marzo de 1999. Muchas carpetas quedaron guardadas en el armario. Su selección llegó a 1968”, se lee en el texto de Judith Sabines. Y, por supuesto, se editaron sólo los poemas que Sabines eligió.
En esta obra rescatada no dejan de tener fuerza los temas que Sabines abordó a lo largo de su trayectoria, retoma la palabra Campos: “Los mejores poemas de Jaime Sabines aquí, como en mucho de su obra, son los poemas amorosos. Es el momento en que Jaime es más optimista, sobre todo cuando la mujer y el hombre se integran. La pareja es uno, y uno y otro son tan importantes... Pero también están los poemas familiares, los hijos que aparecen en Tarumba, están la madre y el padre. Jaime es un poeta de espacios cerrados y eso se ve aquí: el cuarto, la casa, la calle, la ciudad. Es un poeta netamente urbano”.
Lee también Escritores exigen devolver el nombre de Amado Nervo al Aeropuerto de Tepic
Sabines insiste, además, en problemas universales, como la muerte y la relación entre Dios y el hombre: “Jaime, estoy seguro, era creyente, pero siempre está peleando con Dios. Y la muerte muchas veces se integra al amor y otra parte en la que abunda mucho es en hablar de sí mismo, pero como un hombre que vive su soledad, su tedio, su desencanto de las cosas, y eso es todo lo contrario de los poemas amorosos”.
Todos esos motivos, abunda, están en los Poemas rescatados: “Creo que es un libro que interesará a los lectores y sentirán suyos esos poemas. Pese a que han pasado ya tantos años, la obra de Jaime ha resistido muy bien el paso del tiempo y sigue siendo muy leída y respetada. Como todo mundo sabe, la obra de Sabines le gusta a los que saben poesía y a los que no. Jaime habla para todos, digamos, como puede ser el caso de García Márquez en la prosa”.
Mata complementa: hay ideas generalizadas que han hecho de Sabines una especie de estereotipo, una simplicidad que tiene poco de simple y la noción de que su escritura se entiende muy claramente debido a su carácter oral, embebido en la vida diaria: “Pero no, lo que hace Sabines es meterle una zancadilla minúscula al lector para que se pregunta, ¿por qué Sabines puso esa palabra?”.
Lee también Con horas de anticipación, ya hay fila para ver charla de Angela Davis en la UNAM
Esos detalles son los que a Mata le interesaron en particular porque desmienten la figura superficial de Sabines como un poeta que no reflexiona sobre la poesía, su sentido y el papel de quien escribe.
En esta línea destaca un poema, entre todos los que integran el libro: “El payaso”, fechado en 1952. Un poema que encaminó su reflexión: Sabines, dice el investigador, identifica la imagen del payaso con la del poeta. El payaso se sienta a escribir, pero las musas nunca bajan. El poema termina como un golpe, contundente:
“Yo no quiero alegrar ni entristecer a nadie,/ ni ser un espectáculo”./ Después de cuatro horas/ esto escribió el payaso”.
Lee también Bodega Nacional: años de retraso y a doble costo
¿Quién es el payaso?, se pregunta Mata: “Es la idea de que el poeta está atrapado en su propio destino ineludible de escribir”. Y esa idea se encuentra en Algo sobre la muerte del mayor Sabines, que es quizá su obra mayor. “Escribir como Sabines no es fácil. No sale del corazón, tiene un largo proceso de ir puliendo e ir metiendo pequeñas cosas. Estos Poemas rescatados nos vuelven a mostrar que Sabines es un gran poeta, que puede ser leído y releído mil veces y va a seguir ahí”.
Un libro importante, concluye, para que lo recuerden sus lectores y lo descubran nuevas generaciones. Funciona de ambas maneras. Muchos poemas no están lejos de la factura más conocida. “Es una manera de reconectarte con la obra de Sabines. Los que ya lo leyeron volverán a encontrar mucho de lo que él dice, pero también se les revelarán otras cosas”.
Poema de Jaime Sabines (fechado en 1950)
¿DÓNDE está tu alma? quiero amarrarla al pie de mi camapara que esté conmigo cuando la noche es larga.
¿Dónde está tu alma? Yo quisiera tu cuerpo bajo mis sábanaspero tú te lo llevas por donde andas.
¿Dónde está tu alma? A veces, muchas veces la soledad se cansade mi cuerpo y del frío y de no hacer nada.
¿Dónde está tu alma? Déjame que la amarre al pie de mi cama.

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Exclusivas
Experiencias El Universal¿Por qué dejamos de escuchar? Hábitos que pueden dañar tu audición sin que lo notes
Experiencias El Universal“Off The Record” tercera edición: desayuna junto a Carlos Loret de Mola
Experiencias El Universal4 destinos de ecoturismo en Veracruz para conectar con la naturaleza
Experiencias El Universal






