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La Biblioteca Panamericana del Sonido fue el proyecto más anhelado de Bonifacio Fernández Aldana. Ese español que se exilió en México en 1939 y del que poco se sabe —salvo que murió en 1964— era un amante de los sonidos de América que buscaba preservar las voces de las personalidades más importantes del continente, como la de Manuel M. Ponce, Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán, Enrique González Martínez, Carlos Pellicer, Salvador Novo, y Xavier Villaurrutia, una voz que hasta hoy era desconocida.

Hace unos meses, la Fonoteca Nacional, que dirige Ernesto Velázquez, halló la grabación de un programa radiofónico de 1957, en la XEW, donde el propio Bonifacio Fernández Aldana es entrevistado por Álvaro Gálvez y Fuentes, el célebre conductor de radio, mejor conocido como El bachiller, y en ese programa de 28 minutos el español exiliado en México habla de su acariciado proyecto de la Biblioteca Panamericana del Sonido, mientras alterna sus comentarios con fragmentos de algunas de las grabaciones que ha hecho, entre ellas la lectura de la obra literaria, en propia voz, de escritores como Xavier Villaurrutia, a quien, con su voz juvenil, se le escucha recitar “Nocturna Rosa”.

Grandes voces, en la Biblioteca Panamericana del Sonido
Grandes voces, en la Biblioteca Panamericana del Sonido

A Bonifacio Fernández se le escucha claramente en la grabación que la Fonoteca Nacional ha recuperado de entre las 254 cintas de la colección de Álvaro Gálvez y Fuentes. Se trata del programa número 25 que forma parte de la serie Donde menos lo espere, que transmitió la XEW entre 1953 y 1957. Su voz se alterna con los versos de poetas. En la cinta se escuchan fragmentos de Xavier Villaurrutia, recitando “Nocturna Rosa”; a Enrique González Martínez con “Soneto ante la jaula”; a Carlos Pellicer leyendo “Junio se lleva ahora”; a Salvador Novo, quien recita: “Al poema confío la pena de perderte” o a Ricardo de Alcázar (Florisel) recitando un verso dedicado a Dolores del Río, titulado “La señorita del aire”.

Hasta ahora es el único material que la Fonoteca ha encontrado, pero en la investigación que está en curso se ha confirmado que Fernández Aldana grabó a muchos otros escritores leyendo su obra, lo hizo 20 años antes de que en los 60 la UNAM iniciara Voz viva de México.

Tras las pistas de un precursor. Sergio Sandoval, director de Conservación y Documentación Sonora de la Fonoteca Nacional, asegura en entrevista que las pistas que hoy en día tienen sobre el archivo de Bonifacio Fernández Aldana podrían ir en cuatro direcciones, y aunque aún no hallan más datos, tienen la esperanza de que llegarán a ese tesoro sonoro.

“La primera pista apunta a la gente que se quedó con el Boletín Radiofónico —el semanario especializado en radio que editó durante varios años Bonifacio Fernández—, estamos hablando que su esposa vendió todo el proyecto y la biblioteca que tenía Bonifacio, y entre eso pueden estar esos discos”, señala Sandoval y asegura que la segunda pista apunta a la familia de Bonifacio, que hasta hace unos días no sabía que existían pues los datos hallados decían que no había tenido descendientes. “Si hay hijos y nietos, quizás ellos pudieran tener algo del archivo”.

La tercera pista que persigue la Fonoteca Nacional es el archivo de Álvaro Gálvez y Fuentes. Esperan que haya más material de Bonifacio Fernández. “Pensamos que así como era Gálvez, tal vez en algún momento le pidió una copia de algunos de estos documentos, y estamos en gestiones con la familia de Gálvez y Fuentes, tanto con Emilio como con Marina, los hijos, para que nos puedan entregar un segundo grupo de grabaciones, entre ellas las más antiguas, que son discos de corte directo, similares a los de Bonifacio. Quizás entre algunos de ellos aparezca una copia de materiales de ese programa”.

La cuarta pista es que en México, en España o en alguna otra parte del mundo, el archivo de Bonifacio hubiera llegado por azares del destino y que o sepan qué es y no lo han podido atender, o que ni siquiera sepan qué hay ahí, señala Sergio Sandoval, quien asegura que hay cuatro posibilidades de encontrar ese archivo que es una joya.

Por eso llama a seguir tras ese archivo perdido. Dice que en México han existido experiencias en grabar, sobre todo música, pero en el ámbito de la voz esta es una de las primeras experiencias de generar este archivo de voces. Hasta ahora saben que además del programa Donde menos lo espere, que transmitió la XEW en 1957, Bonifacio Fernández realizó en 1941 una sesión en la casa de Pedro Henríquez Ureña, de la que dejó constancia escrita Andrés Iduarte; en esa reunión también se encontraba Tomás Navarro, era director de la Biblioteca Nacional de España. Ambos dieron cuenta de que Bonifacio les había puesto grabaciones de Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán, Alfonso Reyes, Rafael F. Muñoz, Gregorio López y Fuentes, Jorge Ferretis y Dagoberto Cervantes.

La Biblioteca Nacional de España les ha respondido que no cuentan con ninguno de estas grabaciones, pero en la Fonoteca Nacional no pierden la esperanza. Buscarán a los descendientes de Bonifacio; están en gestiones con la familia de Gálvez y Fuentes, y están muy en contacto con Claudia Mendiola, hija de quien compró el Boletín Radiofónico. “Ella nos da cuenta de que existe material pero que son cajas y cajas que ahorita están en revisión, nos ha dicho que sí, que hay unos discos negros grabados de un sólo lado. No sabemos si son de estas grabaciones”, señala Sergio Sandoval, pero el investigador asegura que así son los discos de corte directo. “Son discos negros, muchos de ellos con tres orificios, y muchos de ellos se graban solamente por un lado. Trabajaban a 78 revoluciones por minuto, son discos de surco grueso”.

Mañana, a las 19 horas, en la Fonoteca Nacional se realizará la Sesión de escucha “Bonifacio Fernández Aldana, precursor de la Fonoteca Nacional”, participan Eduardo Langagne, Marina Gálvez y Fuentes, Ernesto Velázquez y Sergio Sandoval.

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