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”Quien está sometido a la vigilancia también padece un nivel de estrés. Foucault lo dice en ´Vigilar y castigar´ al mencionar el panóptico. Los internos en una prisión se sienten observados y eso hace que su conducta cambie, que se transforme”, afirma la actriz chilena Jacqueline Roumeau Cresta, ganadora del Premio Internacional Gramsci por el Teatro en Cárceles en 2016 y autora del libro "Teatro Testimonial. Cárcel, Comunidad, Migración y Disidencias, 25 años de una propuesta metodológica", publicado por la editorial Cuarto Propio.
El libro es una recapitulación del proyecto que Roumeau hizo con las internas del Centro Penitenciario Femenino de Antofagasta, al norte de Chile, en 1998; es una muestra importante de un gran proyecto de teatro penitenciario en Sudamérica y una publicación necesaria para quienes quieren desarrollar este tipo de quehacer artístico y social.
Hace 30 años, Roumeau, quien nació en Santiago, se fue a vivir al norte de Chile. “Fue en 1994, era un lugar lejano con pocas oportunidades para poder desarrollarse en esos años. No había mucho trabajo artístico y menos lo había en cárceles. Yo comencé a llevar espectáculos teatrales al norte de Chile, empecé a tratar la identidad regional y trabajar con comunidades”, cuenta la actriz.
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Cuatro años después, en 1998, le ofrecieron trabajo en la cárcel y comenzó su labor con las internas en el norte de Chile. En el año 2000 volvió a Santiago con un bagaje y una metodología que podía trasladar a otros sitios, a través de la creación de la Red de Teatro Carcelario de Chile. “Cuando empecé a trabajar en la cárcel comencé con lo testimonial; trabajé en base a las propias experiencias para hacer una dramaturgia con esos testimonios y hacer una obra de teatro”.
En un principio, la Red de Teatro Carcelario aplicó a jóvenes con problemas de adicción en comunidades carcelarias (en el norte, en Antofagasta y en Santiago de Chile), la metodología utilizada con las internas. El proyecto duró una década y permitió que algunas obras hechas en las cárceles viajaran a festivales internacionales de Brasil y de España, por ejemplo. Además, al salir de prisión, los internos tenían la opción de formar parte de la Red.
“La vida de quienes participaron cambió porque tuvieron que hacer una revisión interna, repasar su vida y encontrarle un nuevo sentido. Tuvieron un proceso de autobservación, repasando su vida a partir de ejercicios teatrales que después fueron usados en puestas en escena. En ese revisitar su propia experiencia, la persona entra a un proceso transversal que, aunque tiene un componente terapéutico, el resultado siempre es artístico”, concluye Roumeau. El libro se puede conseguir a través del Instituto de Reinserción Social de la Ciudad de México.
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