La acción militar llevada a cabo recientemente por el gobierno de Estados Unidos en Caracas, Venezuela, para atrapar al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y enviarlos a Nueva York, donde serán juzgados por sus supuestos nexos con el narcotráfico y el lavado de dinero, es resultado de lo que ya se conoce como la “doctrina Donroe” (combinación de las palabras “Donald” y “Monroe”).
“Lo que vimos en la madrugada del pasado 3 de enero en Venezuela es un magnífico ejemplo de cómo no se reflexiona lo suficiente acerca de las consecuencias de una acción militar de tal envergadura, como si la efectividad de dicha acción fuera un fin en sí mismo y el desastre que ha traído consigo no representara mayor problema”, dice Juan Carlos Barrón Pastor, director de Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM.
Para Barrón Pastor, la “doctrina Donroe” es muy peligrosa porque conlleva la potencial desarticulación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la única alianza militar global, y, también, el debilitamiento de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Amenazas en contra de México
Un día después del ataque del ejército de EU a Venezuela, Donald Trump volvió a insinuar que su país podría “hacer algo” para combatir a los cárteles que operan y, según él, “gobiernan” México.
Al respecto, el director del CISAN señala: “México no está en la misma situación que Venezuela. Este último país padece una debilidad estructural que lo ha llevado a un aislamiento internacional. En cambio, México está fuertemente vinculado con otros países, así como con organismos e instituciones internacionales, lo cual le permite gozar de un enorme prestigio y una gran presencia en el escenario mundial. Ahora bien, no hay que pasar por alto que, a partir de su intervención militar en Venezuela, Trump ha elevado el tono de sus amenazas en contra no sólo de México, sino también de Groenlandia y Cuba. Ya vimos que a él no le importa violar, de manera flagrante, la legalidad internacional. Como se dice, va en serio. En el caso de México, la respuesta de las autoridades ha sido la correcta. Por lo demás, creo que éstas deben recurrir, todo el tiempo, a una diplomacia previsora, para evitar que el país se ubique en una situación vulnerable y las amenazas trumpistas se cumplan.”
Por encima de la ley
De acuerdo con Juan Carlos Barrón Pastor, ha quedado claro que, al ejecutar irreflexivamente y con cinismo, una acción que viola el derecho internacional, como lo fue la incursión militar que ordenó en Venezuela, Trump se ve a sí mismo como alguien que está por encima de la ley.
“En el plano interno, esto se refleja en el hecho de que no le avisó al Congreso que fuerzas militares estadounidenses capturarían a Maduro y su esposa en su propio país. Es decir, sin que le quiten el sueño sus repercusiones, toma decisiones que no caen dentro del ámbito de la ley. Sin embargo, Estados Unidos todavía cuenta con instituciones resilientes en materia judicial que podrían revertir los efectos de su acción militar en Venezuela y, por ende, ponerlo en una situación jurídica muy complicada.”
El director del CISAN recuerda que, por ejemplo, el año pasado, Trump impuso aranceles como si no fueran a tener ninguna respuesta jurídica. Pero empresas como Costco metieron demandas contra ellos en tribunales de nuestro vecino del norte, porque consideran que el presidente estadounidense violó la ley al declarar un supuesto estado de emergencia para empujarlos sin la autorización del Congreso.
“Y si, en los próximos meses, esos tribunales echan para atrás la legalidad de esos aranceles, el gobierno de Estados Unidos se vería obligado a devolver el dinero que ya le aportaron y que ya está usando para sus prácticas de clientelismo político”, agrega.
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¿Fortaleza o debilidad?
En Estados Unidos, muchos medios de comunicación y varios políticos demócratas han demostrado que el caso Epstein está creando una imagen muy negativa de Trump entre sus seguidores.
“Por eso pienso que sí tendrían algo de razón aquellos que opinan que el golpe tan espectacular que Trump dio en Venezuela es una gigantesca cortina de humo para esconder el caso Epstein. Con todo, impactará a la opinión publica estadounidense sólo durante un breve tiempo; difícilmente detendrá la dinámica de aquél”, indica Juan Carlos Barrón Pastor.
Este año que comienza es muy importante tanto para México como para Estados Unidos por la revisión del T-MEC, el Mundial de Futbol y las cuestiones arancelarias.
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“Entonces arrancar 2026 con un Trump que se exhibe como un triunfador por la efectividad de su operación militar en Venezuela puede ser muy impactante en términos mediáticos, pero también un síntoma de debilidad. No olvidemos que su popularidad va a la baja, que está muy implicado en el caso Epstein, que los aranceles se le podrían venir abajo... O sea, la apariencia de fortaleza que quiere dar podría ser un síntoma de lo contrario. Finalmente, yo llamaría a estar serenos, a mantener el debate y los canales diplomáticos con Estados Unidos, y a ver con detenimiento cómo evolucionan las cosas.”
Al día siguiente de que el ejército estadounidense capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los trasladó a Nueva York para ser juzgados por sus supuestas actividades ilícitas, México, Brasil, Colombia, Chile, Uruguay y España elaboraron y dieron a conocer un comunicado conjunto en el que, sin mencionar a Estados Unidos, rechazaron las acciones militares “ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela”.
A decir de Raúl Guillermo Benítez Manaut, investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, este comunicado está en consonancia con la diplomacia mexicana que, sin importar la ideología del partido en el poder, siempre se ha pronunciado en contra de acciones militares llevadas a cabo por cualquier país dentro del territorio de otro.
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“Sin embargo, en este caso, al señalar simplemente que el derecho internacional tiene que prevalecer y que la vía militar no debe manejarse en las relaciones entre los gobiernos, dicho comunicado resultó muy blando. Ahora bien, hay que considerar que México comparte infinidad de intereses con Estados Unidos y que ya está muy cerca la revisión del T-MEC. Por eso no ha defendido a Maduro con mucha fuerza. Sí se vio obligado a decirle al presidente Donald Trump que su incursión en Venezuela no le pareció bien, pero de ahí no va a pasar”, añade.
Por lo que se refiere a la Unión Europea, el investigador afirma que no quería a Maduro porque lo consideraba un presidente ilegítimo que había llegado por tercera vez al Palacio de Miraflores (sede del gobierno venezolano) mediante un gran fraude electoral cometido en julio de 2024, aunque varios países que la integran ya condenaron la operación de Estados Unidos.
“Así, Estados Unidos es un violador del derecho internacional al ir por Maduro, apresarlo y sacarlo de Venezuela, y Maduro es un violentador de la soberanía popular venezolana. Cada uno carga su propio pecado en cuanto al cumplimiento de la ley. Uno pasó por encima de las leyes internacionales; el otro, por las de su país”, apunta.
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