La Tate recrea imaginario de Bonnard

"Pierre Bonnard: El color de la memoria" se centra en la utilización del color y su peculiar forma de trabajar

La Tate Modern reproduce el íntimo y colorido imaginario de Pierre Bonnard
Una empleada observa la obra "The Dinning Room, Vernon". Foto: EFE/ Neil Hall
Cultura 21/01/2019 12:02 EFE Actualizada 12:07
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Coloridos paisajes y escenas de la vida cotidiana son el eje central de la obra del francés Pierre Bonnard (1867-1947) a lo largo de sus cuatro últimas décadas de carrera, periodo en el que se centra la londinense Tate Modern en su última gran exposición.

"Pierre Bonnard: El color de la memoria" es la muestra estrella de la temporada en el museo de la capital británica, donde podrá visitarse hasta el próximo 6 de abril.

Alrededor de un centenar de obras distribuidas en trece salas dan forma a este vasto conjunto, la mayor exposición dedicada a Bonnard en el Reino Unido en los últimos veinte años.

Tomando como punto de partida el año 1912, la exhibición hace un recorrido por la producción del francés centrándose en su utilización del color y su peculiar forma de trabajar a través de la memoria.

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Tal y como explicó hoy a Efe la comisaria Helen O'Malley, el artista no pintaba delante de los objetos o personas que quería representar, sino que hacía bocetos con sencillos trazados que luego plasmaba sobre el lienzo basándose en sus propios recuerdos.

"Trabajaba a través de la memoria, lo que le daba mucha flexibilidad si quería, por ejemplo, intensificar el color del cielo para simbolizar los sentimientos que le había producido la escena en el momento de visualizarla", resaltó la experta.

Además, gracias a esa técnica de evocación "podía dilatar el proceso de producción" que en obras como "Young Woman in the Garden" se prolongó durante años.

Bonnard comenzó esta pieza en 1921 y la dejó aparcada hasta 1945, cuando la completó en un ejerció de redescubrir la experiencia original que le había provocado la escena.

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Una empleada posa junto a las obras "The Open French Window, Vernon" (i), y "The Door Opening Onto the Garden". Foto: EFE / Neil Hall

La mujer del pintor, Marthe Méligny, está muy presente a lo largo de todo el recorrido, organizado de forma cronológica. Contrajeron matrimonio en 1926 después de años de relación y su convivencia fue tormentosa.

"No puedes imaginar mi dolor y soledad", dijo a su amigo Henri Matisse tras el fallecimiento de su mujer en 1942, tan solo cinco años antes de su propia muerte.

Marthe Méligny sufrió de diversas dolencias a lo largo de su vida que trataba con baños periódicos y que se convirtieron en una de las escenas cotidianas más repetidas en las pinturas de su esposo.

"The Bath" (1925) fue una de las primeras obras que completó con ese motivo y que puede verse en la Tate Modern sin marco, junto con otros cuatro lienzos también expuestos directamente sobre la pared, en un intento de reproducir el aspecto original que estos tuvieron en su día en el estudio de Bonnard.

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Empleadas observan la obra "Nude in the Bath". Foto: EFE/ Neil Hall

Además, en palabras de O'Malley, el francés también representó la relación con su mujer en los colores que empleaba, a través de los cuales se puede intuir si estaban pasando por un buen o mal momento en una relación "cargada de altibajos".

Por otra parte, la comisaria recordó que el que formara parte del grupo artístico francés conocido como "Nabis", fue criticado por no hacer a lo largo de su obra referencias explícitas a los dos grandes conflictos bélicos que sufrió el mundo durante sus años en activo.

Sin embargo, según O'Malley, Bonnard sí hizo alusiones a la Primera y Segunda Guerra Mundial en su trabajo pero, para encontrarlas, hay que "indagar" en los colores de sus paisajes y "buscar en los detalles".

Precisamente es en los paisajes en lo que se centró su obra en sus últimos años de vida, sobre todo los de la ciudad francesa de Le Cannet (sureste), donde vivía.

Una de las piezas más emblemáticas de este periodo final es "The Studio with Mimosa" (1939-1946) en la que el amarillo predomina a través de la ventana de su estudio.

El extenso número de cuadros presentes en "El color de la memoria" está acompañado de una selección de instantáneas del pintor tomadas por notables fotógrafos de la época como Henri Cartier-Bresson y André Ostier, y otros documentos materiales como entrevistas a Bonnard que permiten al espectador adentrarse de lleno en el universo del artista.

nrv

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