18 | AGO | 2019
Estampas Zapatistas retratan al Caudillo del Sur
Foto: Ernesto Pareja Ruiz / Secretaría de Cultura

Estampas Zapatistas retratan al Caudillo del Sur

15/07/2019
16:02
Sofía López Maravilla
Ciudad de México
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La obra es presentada por miembros de la comunidad de Ticumán

“Soy zapatista del estado de Morelos,/ porque proclamo el Plan de Ayala y de San Luis;/ si no le cumplen lo que al pueblo le ofrecieron, / sobre las armas los hemos de hacer cumplir”, reza el corrido que abre la puesta en escena “Estampas Zapatistas”, producción que rinde homenaje al Caudillo del Sur en su centenario luctuoso y que se presentó el 12 de julio por la noche en el Centro Cultural Jardín Casa Borda en Cuernavaca, Morelos.

La obra es una colaboración entre la compañía Mulato Teatro A. C.  y el colectivo Vía Crucis Teatro Ticumán, este último encargado de hacer las representaciones de Semana Santa en su pueblo; el elenco, que cuenta con personas de entre cuatro y 65 años, está integrado por actores no profesionales provenientes de Ticumán, ubicado en el municipio de Tlaltizapán, Morelos, e incluye campesinos, albañiles, jardineros, madres de familia y estudiantes. 

Como su título permite imaginar, “Estampas Zapatistas” tiene una estructura fragmentaria que se desarrolla a lo largo de 11 episodios situados en cuatro diferentes escenarios; esta disposición permite que los años de Zapata como revolucionario sean narrados con mayor desenvoltura porque no pretende mostrar una imagen canónica del caudillo, sino más bien presentar un personaje poliédrico construido a partir de las anécdotas contadas por los mismos habitantes de Ticumán, ya que algunos de ellos tienen antepasados que participaron en la Revolución Mexicana o que incluso conocieron a Emiliano Zapata.      

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En escena vemos al Caudillo del Sur, interpretado por Isidro Cuevas –que en su día a día se dedica a la albañilería- como un hombre sentimental desvivido por sus amores por la que fuera su esposa, Josefa, en un guiño que recuerda a los romances del Cine de Oro mexicano; como un padre desgarrado por la muerte de su hijo Felipe, causada por la ponzoña de un animal, y a quien amorosamente llamaba “Conejito”; como un hombre leal que no toleraba la deshonra a las mujeres, incluso si el culpable era su propio hermano; y, por supuesto, también lo vemos retratado como el héroe que luchó por las tierras de su pueblo y que veló por los intereses de aquellos que se encontraban en sus líneas de batalla.  

Pero “Estampas Zapatistas” no es sólo un homenaje al Caudillo, sino también un vistazo a esos otros personajes que la historia oficial ha invisibilizado: las mujeres, pues más allá del estereotipo de la Adelita, en la obra aparecen, como dice en la obra la coronela “La Negra” Angustias, “hembras embragadas” que se unieron a los batallones desde su juventud más temprana o que defendieron sus tierras en la soledad de sus vejeces; estos roles fueron curiosamente interpretados por mujeres que sufrían de violencia, y, como dice Marisol Castillo, directora artística de Mulato Teatro, mediante el proceso de la obra no sólo lograron pulir dotes actorales sino también reconocerse a sí mismas como individuos con valía social y libres.

Al finalizar la obra, durante los funerales de Zapata, mientras el elenco entona los respectivos cánticos para velar el cuerpo, el Caudillo exclama fúrico: “Que la sangre de Cuauhtémoc, Hidalgo, Juárez y el heroísmo de todos los hombres se revuelquen en sus tumbas para decir: ‘Presidente, ¿Qué ha hecho?’”. A continuación emerge una letanía desde las voces de todos los participantes para honrar la memoria del caudillo y cuestionar si los ideales perseguidos por los gobiernos del último siglo son aquellos que puedan llevar al país hacia la construcción de una verdadera democracia donde impere la paz y la libertad.  

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Esta puesta en escena, pensada para toda la familia, es la culminación del proyecto iniciado por Marisol Castillo y por el dramaturgo Jaime Chabaud; el proyecto busca incluir y escuchar a las comunidades en situación de vulnerabilidad, como es el caso de Ticumán, pero, sobre todo, busca que ellas mismas se escuchen y se narren a sí mismas como parte de un reconocimiento de sus propias tradiciones y riqueza cultural. “No se puede producir en serie, se tiene que tejer a mano”, comentó Chabaud, quien ofrece al público, mediante esta obra, conmovedores discursos que a momentos logran episodios poéticos, y que hermanan el castellano con el náhuatl o que se nutren de la sabiduría indígena y del folklor del pueblo.  

La presentación de “Estampas Zapatistas” se realizó gracias a la Secretaría de Cultura del Gobierno de México a través de la Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil “Alas y Raíces” en coordinación con la Secretaría de Turismo y Cultura de Morelos. En un futuro se presentará en varios municipios del estado de Morelos como parte de los festejos motivados por los 100 años luctuosos de Emiliano Zapata.

nrv

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