Guardia Nacional depende de nueve senadores

Ricardo Raphael

El presidente Andrés Manuel López Obrador no está satisfecho con la iniciativa constitucional aprobada en la Cámara de Diputados para crear la Guardia Nacional.

Pidió a senadores de su partido que incluyan un transitorio dedicado a normalizar la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles, mientras se desarrolla la estructura, las capacidades y la implantación de la Guardia.

Hay que recordar que fue el diputado de Morena, Pablo Gómez, quien en la Cámara Baja propuso eliminar el artículo transitorio que ahora reclama el presidente. Entonces argumentó que, de otra manera, la iniciativa no habría alcanzado los votos necesarios ya que el tema dividía las opiniones, inclusive dentro del partido mayoritario.

No se mira sencillo el desafío que la iniciativa del presidente enfrentará en el Senado durante las próximas semanas: Morena tendrá que convencer a 26 senadores de oposición, y a todos los legisladores de su bancada, para resolver el entuerto.

Es probable que el partido del presidente logre sumar sin mayor esfuerzo a los legisladores del PES (5), del PT (6) y del PVEM (6), así que sólo estarían haciendo falta nueve senadores para lograr la mayoría indispensable.

Dado que, hasta este momento, la bancada panista se ha mantenido al margen de la discusión, los senadores morenistas se han concentrado en negociar con sus homólogos del PRI (14), de Movimiento Ciudadano (8) y del PRD (5).

Aunque sean pocos, para este tema tales legisladores se han vuelto muy poderosos: de ellos depende que López Obrador pueda responder, según su convicción, la crisis de inseguridad por la que atraviesa el país.

Los argumentos de los opositores parecen sensatos: el PRD, por ejemplo, en voz de Miguel Ángel Mancera, ha planteado las siguientes preguntas: ¿Cuál será la relación de la futura Guardia Nacional con las autoridades electas de los estados y los municipios? ¿Qué delitos, puntualmente, perseguirá este nuevo cuerpo policial? ¿En qué supuestos o situaciones podría ordenarse su intervención? Y, ¿cuáles serán los mecanismos formales para que rinda cuentas?

Mancera precisa que el PRD no vería con malos ojos el transitorio exigido por el presidente, siempre y cuando las interrogantes anteriores tuvieran una respuesta satisfactoria en la ley orgánica de la Guardia Nacional. Por tanto, plantea que, para aprobar la iniciativa de reforma a la Constitución, tendría antes que conocerse y discutirse la legislación secundaria.

En contraste, los priistas, que tienen como vocero para este tema al guerrerense Manuel Añorve, no están de acuerdo en el transitorio y tampoco en que el mando operativo de la Guardia Nacional recaiga en una Junta integrada por militares dependientes de la Secretaría de la Defensa. Sin embargo, se han dicho también dispuestos a explorar puntos de coincidencia con la iniciativa presidencial, siempre y cuando el Ejecutivo y su partido pongan sobre la mesa de negociación la iniciativa de ley orgánica.

De su lado, Movimiento Ciudadano coincide en varios de los puntos señalados por el PRD y el PRI, pero en su caso ha hecho mayor énfasis en el tema de las capacidades que, en paralelo a la creación de la Guardia Nacional, requerirían desarrollar los cuerpos policiacos estatales y municipales.

Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, fijó la postura defendida por MC: si quiere contar con el aval de los opositores, el gobierno federal tendría que crecer la inversión en las instituciones responsables de la seguridad pública en el ámbito local.

ZOOM: A Morena le hacen falta nueve senadores de la oposición para crear la Guardia Nacional. Sin embargo, los adversarios no están dispuestos conceder nada, si antes el gobierno no muestra todas las cartas. Tienen razón porque es en la ley orgánica que va a regular a este cuerpo policial donde se hallarán las claves fundamentales.

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