Así viene el presupuesto 2019 de AMLO

Raúl Rodríguez Cortés

El gobierno le apuesta al ingreso fiscal, a la austeridad en sus gastos y a los recursos que se recuperen de la corrupción, para obtener 160 mil millones de pesos

Mañana, antes de las 11 horas, cuando AMLO entregue a la Cámara de Diputados su proyecto de Presupuesto 2019 y se conozca abiertamente su contenido, empezarán realmente su gobierno y la pretendida Cuarta Transformación del país.

Este aserto bien podría sustentarse en una máxima de la administración pública: proyecto que no se refleja en el Presupuesto no es prioridad. Veremos entonces cómo se financiará el ambicioso programa social del nuevo gobierno sin trastocar los equilibrios macro de una economía que, como la nuestra, sigue insertada en un mundo globalizado.

Le adelantaré primero algunos de los criterios generales que contiene el estratégico documento si es que resultan acertadas las consultas realizadas por esta columna en el Colegio de México, cuna académica de quienes lo elaboraron:

El crecimiento de la economía para 2019 se proyecta en 2.3%, apenas dos décimas de punto más que el PIB estimado para el cierre de este año. El argumento que explica este magro aumento es que en este momento la economía no da para más, sobre todo por factores externos: los aumentos realizados y previstos en la tasa de interés de la Reserva Federal de EUA y la baja sostenida en los precios internacionales del petróleo, entre los principales. Pero el despegue se prevé para 2020, año en que se pronostica un crecimiento del PIB de 2.9%.

La inflación está calculada en 5.5%, lo que significa que subirá en relación con el 4.9% estimado para este año, mientras que el tipo de cambio está previsto en 20.50 pesos por dólar, nivel similar al del cierre de 2018.

Para conseguir tales objetivos se le apuesta a la inversión pública en infraestructura, a la privada en la franja norte del país y en las zonas económicas especiales, y a la ampliación del libre comercio. Prevé el gobierno que la inversión generará empleo y el comercio aumentará exportaciones. Ambos impactarán al consumo y todos incrementarán la captación de impuestos sin que eso implique aumentarlos.

El gobierno le apuesta al ingreso fiscal, a la austeridad en sus gastos y a los recursos que se recuperen de la corrupción para obtener los 160 mil millones de pesos previstos para programas sociales que se compactarán (actualmente son 107, según el Coneval, de los que 75 no impactan en la reducción de la pobreza) e incluirán los prometidos por el nuevo gobierno.

La inversión en infraestructura privilegiará tres proyectos: la refinería de Dos Bocas en Tabasco, el Tren Maya en la península de Yucatán y el Interoceánico, con la modernización de los puertos de Coatzacoalcos, Veracruz, y Salina Cruz, Oaxaca.

La interconexión Atlántico-Pacífico se reforzaría con las inversiones previstas para el puerto de Ciudad Hidalgo, Chiapas (parte de una zona económica especial), lo que apuntalaría el estimado aumento de las exportaciones (de 20 mil millones a 30 mil millones de dólares al mes) con la entrada en vigor de los acuerdos comerciales Transpacífico, Unión Europea y T-Mec que le dan acceso preferencial a México en 39 países.

A ello se suma la propuesta que ya se planteó a Estados Unidos de poner cinco mil millones de dólares junto con los países centroamericanos para desarrollar en el sur sureste un hub redistribuidor que detone inversión y empleo.

Por otra parte, está el plan de estímulos fiscales en la zona norte del país con el que se prevén inversiones privadas por 43 mil millones de dólares en cinco años pero que implicará, en 2019, un boquete fiscal calculado en 120 mil millones de pesos.

El estímulo a la inversión privada incluye además el reforzamiento de la seguridad en la región central del país para que el impacto negativo que hoy genera, estimado en 6% del PIB, se revierta a favor de más desarrollo y empleo.

En fin, ya veremos, a partir de mañana, al conocer las estimaciones de ingreso y gasto, la viabilidad del Presupuesto 2019 del gobierno de AMLO.
 

Instantáneas: 1. MÁS DE ESPÍAS. La procuradora de la CDMX, Ernestina Godoy dijo que investigará a fondo el hallazgo de un centro de espionaje del gobierno capitalino, cuya existencia le han atribuido a la administración anterior cercanos a Claudia Sheinbaum. Deberá eludir caer en esa pifia ya que el centro de marras fue creado desde el gobierno de Marcelo Ebrard. ¿La procuradora citará a declarar al hoy secretario de Relaciones Exteriores? Sheinbaum está recibiendo información sesgada. Ya se le enteró que en el área secretarial de su oficina se encontró una caja fuerte abierta y sin inventario. Mentes suspicaces le dijeron que era una especie de caja chica. Lo que no le dijeron es que el dueño es Ernesto Molina, exsecretario particular de Ebrard y que fue a parar ahí, como base de macetas, porque nadie la quería en sus oficinas.

2. MUJERES. Hoy que Martha Erika Alonso tome posesión como gobernadora de Puebla, el país tendrá por primera vez en su historia a tres mujeres al frente de ejecutivos locales. Las otras son dos Claudias: Pavlovich en Sonora y Sheinbaum en la Ciudad de México.

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