Ni tanto que queme al Santo

Paulina Benavente

De todos los perfiles existentes para ocupar un puesto dentro de la FMF, el de Decio de María era el menos afín al futbol mexicano

De todos los perfiles existentes para ocupar un puesto dentro de la Federación Mexicana de Futbol, el de Decio de María era el menos afín al futbol mexicano. Egresado como economista del ITAM, su perfil no encajaba del todo, pero la estrecha relación con el ex presidente Ernesto Zedillo y el ex titular de la desaparecida Secofi, Herminio Blanco, y la vinculación de éstos con Emilio Azcárraga Jean, le abrieron la puerta a trabajar en una de sus más grandes pasiones: el futbol.

Más allá de quién haya fungido como su padrino, en el 2004 ingresó a la FMF. Eran tiempos en los que se exigía poner orden al futbol mexicano. El organismo necesitaba de alguien con mano dura para hacerlo, así es que aceptó el reto, aprovechó las relaciones formadas durante su estadía en la Secofi, con los más grandes empresarios de México, y aceptó la responsabilidad de ser el secretario general, una figura que marcaría un antes y después.

Su llegada a la Femexfut no fue de botepronto. Su experiencia en esquematizar procesos y estructurar organizaciones lo hizo convertirse en el mejor candidato para que, 11 años después de su llegada, asumiera la presidencia del máximo organismo del futbol en México. Como secretario y, posteriormente, como dirigente de sus hijos Liga MX y Ascenso MX, tuvo oportunidad de transformar los circuitos, montando un esquema comercial que preparará a los dueños del balón para “intentar convertir” sus equipos en modelos económicamente sustentables.

Aprendió rápido, no dio rastro de neófito, supo lidiar con las multipersonalidades de quienes integran la Asamblea de Dueños, entendió perfectamente el negocio y duplicó ingresos. Así se convirtió en el mandamás, en el hombre con “el poder”, tarea nada fácil. Sustituir y superar el legado de Justino Compeán no resultó una labor sencilla. Dicho y hecho, no lo fue.

Su tiempo en la FMF finaliza, así lo ha decidido. Después de tres años, dice adiós y, gracias a su cargo, las últimas decisiones tomadas por la Asamblea de Dueños se anteponen a los principios que él mismo creó como secretario general y presidente. Su última parada será Rusia 2018; después, cederá la estafeta a Yon de Luisa, el elegido como nuevo presidente de la federación. El flamante ejecutivo de Televisa será ahora quien —junto a su gran currículum— deje con mejor sabor de boca a la familia del futbol. 

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