Guerra de cifras y percepciones

Pablo Álvarez Icaza Longoria

Desabastecer se define como: “Desproveer, dejar de surtir a una persona o a un pueblo de los productos necesarios o impedir que lleguen donde los esperan o necesitan”, de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española. Por ende, más allá de la retórica oficial, sí hay desabasto de gasolina, aunque se insista en que hay suficiente producto, pero que no se ha podido normalizar la distribución por el sabotaje a los ductos.

Cada vez es más difícil discutir razonablemente los problemas públicos, porque los partidarios de la 4T y sus detractores se han empeñado en producir noticias falsas en las redes sociales para denunciar o apoyar según sea el caso. Tomo el ejemplo de las importaciones: comenzó a circular la versión de que el problema del desabasto era que México había dejado de importar gasolina desde Estados Unidos (EU); para fundamentarla daban el último reporte de la Agencia de Información de Energía (EIA) del 31 de diciembre, que reportaba las cifras hasta octubre, cuando las de los siguientes meses todavía no estaban disponibles.

En sentido contrario, los partidarios de la 4T generaron sus propias teorías de conspiración y comenzaron a divulgar que las concesionarias extranjeras de gasolinerías eran los verdaderos culpables del desabasto porque no habían importado la gasolina para proveerse. Tiempo después, tuvo que salir la Secretaría de Energía a aclarar que 94% de las importaciones las realiza Pemex, quien les suministra el producto a aquéllas. También ha habido linchamientos mediáticos del tipo de que “donde primero se acabó la gasolina, era porque estaban coludidos con los huachicoleros”, lo que se utilizaba como prueba irrefutable de culpabilidad, sin que haya habido una investigación seria previa.

Sin embargo, lo que comienza a ser más preocupante es que quienes han cuestionado la estrategia para combatir el robo a Pemex, han sido agredidos en las redes acusándolos de ser aliados del PRIAN, en la típica posición maniquea de “si no estás conmigo, estás contra mí”. Es decir, si se cuestiona o crítica las medidas y acciones que se han implementado, seguramente es porque se tiene la perversa intención de que este gobierno fracase y en el fondo se le está escatimando apoyo a nuestro presidente en su lucha contra el crimen organizado.

La discusión sobre el desabasto de la gasolina también ha permitido construir una cortina de humo sobre el tema de la Guardia Nacional. En los medios impresos y electrónicos los cuestionamientos hechos por los opositores a la medida y la difusión de sus argumentos fueron silenciados considerablemente. En algunos casos, enviados a las páginas interiores y sin difundir los principales planteamientos. Incluso, la aguerrida conductora que cuestionó duramente la Ley de Seguridad Interior, ahora ha adoptado una posición neutra con el tema, tranquilizándonos porque el mando sí será civil, aunque toda la operación y conducción sea militar, con lo que se legalizará que las fuerzas armadas en tiempos de paz, asuman funciones de seguridad pública y tengan labores de investigación con fuero completo, contraviniendo el espíritu original de la Constitución y los convenios internacionales de los que México es parte.

Pero, volviendo al tema, la semana pasada un reconocido comentarista presentaba el anuncio del índice de confianza del consumidor como una prueba del respaldo de la población a nuestro presidente a pesar de los problemas que se han ocasionado. Lo más irónico es que a los dos conductores del programa ni siquiera se les ocurrió cuestionar que los indicadores divulgados a principios de enero correspondían al mes de diciembre, antes de que las consecuencias del combate al robo de Pemex comenzaran a resentirse.

Regresando a la guerra de las cifras, el Wall Street Journal (WSJ) publicó una nota el viernes pasado por la tarde, que fue reproducida por algunos medios nacionales, señalando que las importaciones se habían reducido en diciembre y que había indicios de que a principio de enero las cifras resultaban bajas, porque a partir del cierre de los ductos, había embarcaciones varadas en Tuxpan y otros puertos, que no podían desalojar el contenido de los tanques. La nota también destacaba las repercusiones económicas y sociales de la falta de combustible y cuestionaba la implementación de la estrategia, aunque aplaudía la determinación para combatir frontalmente a la delincuencia.

El presidente fustigó al WSJ por difundir información falsa el lunes pasado. Ese mismo día la Secretaría de Energía difundió la información de las importaciones de diciembre, y efectivamente el promedio diario era menor al de noviembre, por lo que el medio no mintió, pero tampoco hubo una rectificación oficial. También se proporcionó el dato del promedio de los primeros nueve días de enero de 2019, que es bastante más elevado, pero que pudiera reflejar otro problema más grave: que las refinerías de Pemex siguen operando con niveles muy bajos, porque no han concluido los trabajos de mantenimiento y reconfiguración para procesar crudo pesado.

Por cierto, un asunto que nadie ha destacado, es que los datos de diciembre de Pemex oficialmente se deberían divulgar hasta el 25 de enero de acuerdo con el Calendario de Publicaciones de la empresa.

En esta guerra que el presidente le declaró a los medios, se filtró la información de que el Roadshow de funcionarios de Pemex en Nueva York realizado la semana pasada fue mal recibido por los analistas y financieros que asistieron al evento. La estrategia para el periodo 2019-2024 no resultó convincente, lo que resulta preocupante si consideramos que se informó en la presentación que las reservas probadas (1P) son ya de sólo 7.7 miles de millones de barriles con datos al 1 de enero de 2019 de la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Por lo pronto, las calificadoras no tomarán ninguna decisión al respecto sobre las finanzas de Pemex; sin embargo, estarán atentas al Reporte de Resultados 2018 que deberá entregar a la Comisión de Mercados y Valores de EU (SEC) el 31 de marzo próximo. Pero esa, es otra historia.
 

Catedrático de la EST-IPN
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