Están por terminar los Juegos Centroamericanos y del Caribe y jamás imaginé que México pudiera lograr este triunfo tan categórico, y sin algún contratiempo. En ningún momento estuvo en peligro perder el primer lugar ante Colombia o Cuba, como se especulaba. Esto es algo que en México muy pocos pensaron, sobre todo porque en los pronósticos de los funcionarios, siempre se ponía a Colombia como el equipo a vencer, por ser la sede y porque se decía, estaba mejor preparada.

Algo hizo bien la delegación mexicana, a pesar de llegar a Barranquilla, de inicio, con la expectativa de ser segundo lugar, atrás de Colombia, y que a la mitad de los Juegos comenzara a sobre salir Cuba. Lo único negativo es que, aunque en los deportes individuales se hicieron las cosas de manera excelente, en los de conjunto, solamente el futbol femenil ganó la medalla de oro. Otros como el balompié varonil, el basquetbol o el beisbol fueron un rotundo fracaso.

Indiscutiblemente la Federación Mexicana de Natación cumplió con algo histórico al ganar natación, nado artístico, clavados y  aguas abiertas, el único prietito del arroz fue el polo acuático.

Hay que tomar en cuenta que estos deportes fueron, en cuanto a oros, casi el 25 por ciento del total de la delegación. El que más aportó fue la natación con 15 preseas áureas, mientras que se sumó un total 43 medallas de las 243. Este ha sido su mejor año desde que está al frente el ingeniero Kiril Todorov, quien ha dado la facilidad de trabajar. Me consta que consiguió los apoyos para los nadadores ante la Conade, para llegar al éxito obtenido.
La natación mexicana resurge después del rotundo fracaso de Veracruz 2014 con siete oros, y no solamente por la cantidad de medallas, sino por los tiempos de clase mundial que se alcanzaron. Por ejemplo, de los nueve relevos en los que se compitió, se ganaron ocho. 

Ese trabajo es producto de la dirección técnica de  la morelense Tina Vidal. Su guía fue trascendental para el resultado en estos Juegos, lo mismo que el del resto de los entrenadores  Nicolás Torres, Eduardo Gutiérrez, Sergio González, Jorge Medina, Cristobal Ruíz y el entrenador de Texas A&M, Kenneth Holmes, quien se sumó a la causa (y que tenía a seis andadores de esa universidad). Tampoco podemos dejar de reconocer la labor de David Callejas y José Rodríguez.

En general fue un éxito, pero hay que pensar en los Panamericanos de Lima 2019. Pensar en que si se mantiene la sinergia de trabajo, se pueden lograr mejores cosas.

De igual forma, hay que reconocer el apoyo de la Conade, lo mismo para el COM a través de Carlos Padilla, quien estuvo al pendiente de la logística de los atletas mexicanos. Tenemos que pensar que la autoridad que llegue a dirigir el deporte, tiene que seguir por este camino que se ha iniciado. 

deportes@eluniversal.com.mx

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