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Pemex y CFE: adiós al régimen de empresas productivas del Estado

Pemex y CFE: adiós al régimen de empresas productivas del Estado
10/12/2018
02:00
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Andrés Manuel López Obrador va a acabar con todo lo que huela a la reforma energética que implementó el gobierno de Enrique Peña Nieto. La razón que ha esgrimido en todos sus discursos es que fue un fracaso. Este domingo, durante la presentación del plan nacional de refinación, lo volvió a dejar claro. “Se pensaba que la reforma energética iba a ser la panacea. Se dedicaron a aplaudir, porque iba a llegar la dolariza y nos iba a salvar la apertura del sector energético. Pero no fue así”, dijo en el evento en su natal Tabasco.

Uno de los ajustes que trajo la reforma fue el cambio de régimen de las paraestatales Pemex y CFE al de empresas productivas del Estado. Este nuevo esquema incluyó una modificación de la naturaleza jurídica de ambas compañías para permitirles tener una mayor autonomía técnica, operativa, presupuestal y de gestión. El objetivo: hacerlas más eficientes y dotarlas de herramientas para que pudieran competir con otras empresas, ante la inminente apertura del sector. Todo esto sin dejar de formar parte del Estado mexicano.

“Empresas productivas del Estado para beneficiar a sus dueños: los mexicanos”, tituló en mayo de 2014 un nota informativa la Secretaría de Hacienda, entonces encabezada por Luis Videgaray, artífice de las principales reformas estructurales que se llevaron a cabo durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

“En este nuevo enfoque se busca que el Estado deje de ser administrador principal y no participe en la operación cotidiana de la empresa. De acuerdo con las mejores prácticas de gobierno corporativo a nivel internacional, ahora el gobierno actuará como dueño de la empresa y como tal no tendrá una participación en la operación diaria. El papel del Estado será el de seleccionar a los administradores de la empresa, quienes serán los que deberán rendir cuentas sobre la operación”, explicó.

Cuando AMLO dice que la reforma energética fue un fracaso, en parte tiene razón, pues no se alcanzaron los objetivos planteados por Pemex y CFE desde que se les cambió el régimen jurídico. Pemex fue un desastre durante la administración de Emilio Lozoya y con José Antonio González Anaya lo más que pudo hacer fue mejorar su perfil financiero.

Se descuidó la producción petrolera y las inversiones en las refinerías no dieron buenos resultados; esto, sin mencionar la escandalosa corrupción, el derroche y el nepotismo de la mayoría de sus principales directivos, lo cual estuvo presente hasta el último día de la administración peñista y hasta el último día de la gestión de Carlos Treviño al frente de la empresa.

Ayer, AMLO criticó las inversiones que se hicieron para reconfigurar las refinerías actuales y defendió su meta de construir una nueva en Dos Bocas, Tabasco, donde está, dijo, una de las terminales marítimas más importantes del país. No es un capricho ni un asunto político, sino técnico, la decisión de construir la refinería es su estado natal.

El presidente calcula que construir la nueva refinería costará 8 mil millones de dólares, los mismos que usó la administración de Enrique Peña Nieto para reconfigurar tres de las seis actuales. “Ya se invirtieron en la reconfiguración de tres: Minatitlán, Cadereyta y Madero. Y resulta que las tres que no se reconfiguraron, Salina Cruz, Tula y Salamanca, producen más combustibles ahora, que las que se reconfiguraron. Es increíble. ¿Qué pasó? ¿Dónde quedó el dinero? ¿Cómo entregaron esos contratos, si no hubo resultados?”, expresó.

AMLO se mantiene firme en su plan para que el país sea autosuficiente en gasolinas en un plazo de tres años. Puso como ejemplos a China, Estados Unidos, Colombia, Japón y España, los cuales producen sus combustibles, mientras que México compra 75% de las gasolinas que consume.

Otra cosa interesante es que adelantó que el presupuesto de Pemex aumentará en 75 mil millones de pesos. Su compromiso es aumentar la producción petrolera a 2.5 millones de barriles diarios, frente a al millón 800 mil barriles que se producen actualmente.

El director general de la CFE, Manuel Bartlett, también dio detalles sobre sus planes este fin de semana. Fue en un evento en Chiapas donde habló de ‘rescatar’ y ‘poner en orden la empresa’. Según el político mexicano, buscarán impulsar la capacidad de generación de la empresa y “superar el deterioro deliberado de sus plantas e instalaciones”.

“En este 2018, con el cambio de régimen político, la CFE se apresta a superar las situaciones de abandono y falta de dinamismo en las que se encuentra. Ante las dificultades financieras, con esfuerzos extraordinarios de eficiencia y austeridad, la CFE buscará fortalecer su capacidad de inversión para frenar la compra creciente de electricidad”, dijo.

Bartlett fue más claro en cuanto a que el régimen jurídico de la CFE va a cambiar y quizá también se vuelva a formar una sola empresa y deje de tener subsidiarias. “Empezaremos por la recuperación del sentido de responsabilidad social”, dijo el nuevo director de la CFE.

“El fortalecimiento de la CFE es la garantía que tienen los 43 millones de hogares mexicanos y las empresas e industrias nacionales de recibir la electricidad como derecho humano”, dijo, echando por tierra el modelo mediante el cual funciona actualmente la empresa.

Qué incómodas deben ser las palabras de Bartlett para otro integrante del gabinete de AMLO: Jorge Mendoza, el director general de Banobras, quien hasta el último día de la administración anterior fue director de Finanzas de la CFE.

Posdata. Al finalizar su discurso, AMLO dijo, como no queriendo, algo que podría tener dedicatoria: “Aprovecho, porque mi pecho no es bodega y siempre digo lo que pienso. Ya se van a terminar los problemas en el sindicato, porque va a haber democracia sindical. Ya no van a haber sindicatos apoyados, respaldados por el gobierno. Ahora, los líderes van a ser nombrados en elecciones democráticas por los trabajadores. Voto libre y secreto. Algunos que todavía no le entienden a esto, que no se adaptan a los nuevos tiempos, me dicen: ¿y cuál va a ser la línea? La línea es que no hay línea. Van a ser los trabajadores los que van a decidir. Va a haber democracia sindical”.

Para el registro de Carlos Romero Deschamps.


***Fotografía: El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó ayer el plan nacional de refinación. (ALEXANDRE MENEGHINI. REUTERS)
 

Twitter: @MarioMal
Correo: [email protected]

Mario Maldonado
Mario Maldonado es periodista de formación. Se graduó de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y se ha especializado en asuntos de negocios, finanzas y economía en instituciones de México y...

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