La foto con Luis Miguel y la percepción de corrupción

Mario Maldonado

Abrazados, sonrientes y en plan de fiesta fueron retratados los hijos de tres políticos del más alto rango y poder en la pasada administración. Al centro de la foto, enfundado en un blazer oscuro, camisa blanca y lentes, aparece el cantante Luis Miguel. “Feliz cumpleaños, Alejandro Peña”, se lee en la historia que publicó el diputado local, Gerardo Islas, en su cuenta de Instagram.

La foto fue tomada el fin de semana pasado durante el cumpleaños número 21 del hijo del ex presidente de México, Enrique Peña Nieto. Junto a Alejandro Peña aparecen Miguel Osorio, hijo del ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; Santiago y Luis Miranda, hijos del ex titular de la Sedesol, Luis Miranda Nava, y el propio Gerardo Islas, un político poblano cercano al PRI del Estado de México.

Alejandro, Miguel, Santiago y Luis son amigos porque sus padres, además de la política, comparten aficiones como jugar golf y vacacionar en sus casas de descanso del Estado de México, particularmente en Ixtapan de la Sal y Valle de Bravo, y porque normalmente residen en el mismo barrio de la Ciudad de México: las exclusivas Lomas de Chapultepec.

La foto con Luis Miguel, ídolo de los denominados mirreyes (el mirrey se asume como un ser humano aparte del resto de los mortales, describe Ricardo Raphael) no llamaría la atención si el cantante no fuera uno de los más cotizados del país (cobra un promedio de 800 mil dólares por presentación privada) y uno de los más discretos: odia ser fotografiado.

Pero más allá de la imagen –que recuerda episodios como cuando la hijastra del ex presidente de México, Sofía Castro, invitó al famoso tatuador Jon Boy a Los Pinos, o cuando su hija Paulina Peña llamó ‘prole’ a los críticos de su padre–, lo que vale la pena analizar es la impresión que generó en la sociedad, sobre todo en el contexto del escandaloso lugar al que se hundió México en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Basta mirar las redes sociales para saber lo que piensan los mexicanos de la foto con Luis Miguel: @tiberiohernandez: “Una imagen insultante al pueblo de México, Peña dejó al país más hundido en la pobreza, estafas maestras, casas blancas…”; @sisalberto: “Qué forma de pavonearse, estos no tienen verguenza. No se fueron ni por un año del país”; @bramonterrubio: “Da la percepción de que le está diciendo a la prole el hijo de @EPN: aprendan, esto es parte de los recursos que obtuvo ilícitamente mi padre cuando fue marrullero y que sobró hasta para comprar, vía la corrupción, plataformas petroleras porque siempre soñó como jodernos”.

El martes, la organización no gubernamental Transparencia Internacional publicó el Índice de Percepción de Corrupción en el cual México se ubicó en el lugar 138 de 180 países. En todo el sexenio pasado, el país cayó 33 peldaños y se colocó en el último lugar entre los integrantes de la OCDE. Esto sin mencionar que las carteras que ocuparon los ex secretarios de Gobernación y Desarrollo Social entregaron pésimas cuentas: un récord en homicidios durante el sexenio (más de 123 mil) y 53 millones de pobres (ocho de cada 10 programas sociales fracasaron en la administración de Peña Nieto, según la Agencia para el Desarrollo AC).

La percepción de corrupción se reflejó en las urnas el 1 de julio de 2018, cuando los mexicanos le dieron una apaleada al partido del presidente (PRI); en buena medida, eso es lo que mantiene a Andrés Manuel López Obrador con su bono democrático casi intacto. El problema de la nueva administración es que ha decidido –o pactado– darles impunidad a los que no se cansó de criticar y tildar de corruptos en años pasados.

Y por eso, a pesar de los escándalos de corrupción, de las ‘casas blancas’, las estafas maestras, las presuntas ligas con el delito del huachicoleo, el tráfico de influencias, la entrega de contratos a familiares y compañías de empresarios amigos, y las inexplicables compras de inmuebles y negocios en los destinos más exclusivos… en México los rich kids de la política seguirán haciendo gala de la fortuna que sus padres amasaron.

Twitter: @MarioMal Correo: [email protected]

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