Cuatro años fueron suficientes para que José Luis Higuera destruyera un proyecto que, cuando lo inició Jorge Vergara , le dio nuevos bríos a unas Chivas que volvieron a llamar la atención de los aficionados.

Vergara

limpió la playera, construyó uno de los estadios más bonitos y funcionales del futbol mexicano , pujó por tener a los mejores jugadores del país, le regresó la identidad a un equipo de tal envergadura.

Pero, después, Higuera se metió como la humedad hasta llegar a ser el que tomaba todas las decisiones finales y no fue de gratis, su habilidad para concretar negocios y llevar dinero fueron suficientes para que Vergara lo tomara en cuenta. Con el tiempo, todos los aficionados pidieron su salida, ante las pésimas decisiones que llevaron al equipo a estar peleando el no descenso y convertirse increíblemente en una burla.

Higuera

se deshizo de Matías Almeyda , el técnico con mejores resultados en la era Vergara . Después, se deshizo de todo lo que oliera a él. Vendió a Pizarro, algo que la afición no le perdona, no supo negociar a Henry Martín y contrató a Oribe Peralta.

Cuando Amaury anunció una revolución en el equipo, pocos le creímos y algunos pedimos que su primera acción fuera hacer a un lado a Higuera. Y así lo hizo.

Ahora se viene una nueva etapa, bajo las riendas del hijo del dueño, un hombre que le tendrá cariño al equipo y que, estoy seguro, hará todo lo posible para regresarle la grandeza que Higuera destruyó en tan sólo cuatro años.

lumiz13@gmail.com

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