La visión del 19-23 del IFT

Irene Levy

Interesante documento publicó la semana pasada el Instituto Federal de Telecomunicaciones sobre su perspectiva regulatoria para los siguientes cinco años, denominado Visión regulatoria de las telecomunicaciones y la radiodifusión, 2019-2023 (Visión 19-23). Se trata de un documento que, a decir del propio instituto, conjunta la visión, ideas, propuestas y retos regulatorios para el mediano y largo plazo a partir de cinco ejes temáticos: (I) Infraestructura e insumos esenciales; (II) Administración del espectro radioeléctrico; (III) Desarrollo de internet y regulación de las telecomunicaciones en el ecosistema digital; (IV) Derechos de usuarios y audiencias, y (V) Innovación institucional.

Cada uno de los ejes está acompañado por líneas de acción, algunas muy generales y otras concretas y directas, que van dibujando el rumbo que tomará el regulador durante prácticamente todo el siguiente sexenio. El documento es un buen saque que muestra algunos de los temas que estarán en la agenda durante los próximos años y respecto de los que se deberán tomar decisiones regulatorias.

Si bien la Visión 19-23 incorpora temas que han estado en la agenda regulatoria desde hace ya varios años, como administración del espectro, despliegue de infraestructura y el aspecto institucional, es novedoso el peso que se le da al desarrollo de Internet y todo lo que ello implica. Basta con decir que de los cinco ejes temáticos planteados, el relativo a Desarrollo de internet y regulación de las telecomunicaciones en el ecosistema digital incorpora nueve subtemas, mientras que el resto de los ejes incluyen sólo uno o dos subtemas.

Esta distribución es natural si consideramos las tendencias en cuanto al uso e importancia del internet, así como todas las implicaciones, ramificaciones y aristas que están involucradas en su desarrollo. Sin duda, en el corto plazo estaremos debatiendo con mayor intensidad los temas planteados, e incluso en algunos casos ya vamos tarde, por eso vale la pena enfocarnos en algunas de estas definiciones.

¿Regulación de internet? Uno de los aspectos destacables del documento del IFT se refiere a las “islas” en las que actualmente el instituto ve áreas de posible intervención en el ecosistema de internet. Por ejemplo, se hace mención de la “regulación de recursos críticos”, como dominios, direcciones IP, espectro radioeléctrico, entre otros, así como la posibilidad de crear lineamientos regulatorios en materia de privacidad, ciberseguridad, alfabetización digital, conectividad e infraestructura. Se trata de definiciones interesantes que hasta ahora no se habían planteado de esta forma por el regulador.

Otra definición importante, y uno de los pendientes desde la publicación de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, es la relativa a la neutralidad de internet, es decir, el principio conforme al cual todos los datos que recorren la red de ben ser tratados de la misma forma sin importar su origen, destino o contenido.

Así, desde el 2014 la Ley ordenaba al IFT emitir lineamientos en esta materia, pero éstos se han ido postergando y parece que todavía le llevará más tiempo al IFT adoptar una postura pues, aunque la Visión 19-23 reconoce que “los proveedores pueden utilizar medidas razonables de gestión, basadas en requerimientos técnicos antes que en consideraciones comerciales” falta ver cómo se aterrizará finalmente este principio en las acciones regulatorias anunciadas en este subtema en el que el desarrollo jurídico internacional cobra especial importancia.

Quizás una de las posturas del IFT que generarán mayor controversia a partir de este documento, sobre todo entre los integrantes de la industria, será la relativa a la necesidad de regular a los servicios Over the Top (OTT), como Netflix, Youtube, Skype y que se plantea abiertamente en uno de los subtemas del desarrollo de internet. Hasta ahora, el instituto había reconocido que este tipo de servicios no podían ser considerados como sustitutos de servicios tradicionales de telecomunicaciones, como la televisión de paga; sin embargo, este enfoque parece cambiar pues el IFT reconoce “la posibilidad de que los servicios OTT constituyan complementos o sustitutos de los servicios tradicionales de ambos sectores [telecomunicaciones y radiodifusión]”.

En esta materia, ciertos sectores de la industria han realizado llamados a regular, mientras que otros consideran que debe fomentarse una mayor evolución y adopción de estos servicios, considerados disruptivos, antes de pensar en imponer cualquier tipo de regulación. Parece que el instituto tiene claro que, al menos, algo de regulación es requerida, la pregunta será ¿qué tanta y en qué aspectos?

Los faltantes.

Entre las ausencias del documento, particularmente ahora que han pasado 4 años desde la publicación de la LFTR y que el instituto ha tenido tiempo suficiente para detectar los retos, oportunidades de mejora y disposiciones que dificultan los objetivos constitucionales en el desarrollo del sector de las telecomunicaciones y radiodifusión, valdría la pena acompañar este documento con algún diagnóstico y recomendaciones de adecuación al marco jurídico que podrían impulsar los objetivos y estrategias institucionales a mediano y largo plazo, pues como el propio IFT reconoce, varios de los temas incorporados requieren de una estrategia coordinada conjuntamente con otros reguladores, autoridades y poderes. Un claro ejemplo es el tema del despliegue de infraestructura a nivel local y municipal, en el que el documento del IFT contempla la posibilidad de aplicar herramientas de la LFCE, además de la coordinación y esfuerzos regulatorios conjuntos.

En esta materia, más valdría contar con una verdadera política pública de Estado que involucre a todos los órdenes de gobierno, que explorar caso por caso la disposición de las autoridades locales y municipales y, en el peor de los casos, la necesidad de aplicar medidas regulatorias ante la falta voluntad.

Claro que aún falta ver la visión de la siguiente administración en relación con el IFT y qué tanto va a apuntalar o disminuir el peso que tiene, pero por lo pronto con este documento el Instituto levanta la mano en un “aquí estamos” y le recuerda al gobierno que viene la complejidad del sector, creo que es una buena estrategia.

El documento estará en consulta pública hasta el 16 de octubre de este año y puede descargarse en: http://www.ift.org.mx/transparencia/planeacion-estrategica/vision19-23

*Presidenta de Observatel, profesora de la Universidad Iberoamericana, miembro del Comité de Participación Ciudadana del SNA. Este artículo refleja su posición personal @soyirenelevy
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