La guerra de Tepito sigue cimbrando a la ciudad

Héctor De Mauleón

El pasado miércoles 26 de diciembre, pepenadores del mercado de San Camilito, en la alcaldía de Cuauhtémoc, descubrieron el cuerpo de una mujer dentro de un tambo. Varios testigos vieron a un hombre que arrastraba el tambo hasta las inmediaciones de Eje Central y Ecuador. El sujeto, dijeron, se alejó caminando.

La mujer había sido estrangulada. La habían reportado desaparecida desde el 21 de julio de 2018. Cinco meses más tarde apareció en un basurero de Tepito.

El hombre que transportó el tambo fue identificado con facilidad. Relató que la nueva propietaria de un departamento ubicado en Uruguay 21 le había pedido que sacara “todo” lo que se encontraba en el inmueble. Entre esas cosas se hallaba el tambo. No imaginó qué contenía.

La mujer estrangulada había vivido, hasta el día de su desaparición, precisamente en el departamento de Uruguay 21. La policía la identificó como miembro del grupo criminal conocido como la Fuerza Anti Unión: se dedicaba a la venta de droga: una más en la lista de muertes que la guerra entre la Unión Tepito y su grupo antagónico ha dejado en los últimos meses en la Ciudad de México.

Dos días más tarde, 28 de diciembre, en una vecindad del Centro Histórico, hombres armados ejecutaron a un extorsionador de la Unión Tepito apodado El Chato. Abraham Rosales, El Chato, formaba parte de la red de extorsionadores creada por Roberto Moyado Esparza, alias El Betito. La policía de investigación creía que El Chato estaba relacionado con el asesinato del principal distribuidor de tenis “pirata” en tianguis y mercados de la capital: Jorge “N”, alias El Rey Pirata.

Al Rey Pirata lo habían citado en una bodega. En ese sitio lo mataron a tiros el 24 de mayo de 2018. Sus deudos aseguraron que se había cansado de pagar a la Unión el llamado “derecho de piso”.

Unas horas después de su asesinato, un cuerpo fue abandonado dentro de un tambo en el Pasaje de los Relojes, sobre la calle Toltecas. Pertenecía a un joven de entre 25 y 30 años, vestido con ropa deportiva, al que luego identificaron como gatillero de la Unión: tenía ingresos en el reclusorio en 1996, 1997, 1998 y 2007.

Lo habían metido de cabeza dentro del tambo. Le habían dejado un mensaje entre las piernas: “Fuerza Anti Unión. Sigue la limpia. Y sigues tú Hormiga y Chato”.

Siete meses después del hallazgo, El Chato fue ejecutado.

Los grupos criminales que disputan la extorsión y la venta de droga recibieron de este modo, con un baño de sangre, al gobierno de Claudia Sheinbaum. En los primeros días de la nueva administración, apareció “torturado y en pedazos”, en un paraje del Estado de México, un joven apodado El Grano. Trabajaba en los baños del mercado de San Camilito. Varios sujetos armados entraron por él. De acuerdo con los testigos, entre los agresores iba gente que frecuenta el edificio número 25 de la calle de San Camilito, ubicada a una cuadra de Garibaldi.

El 12 de diciembre dos hombres ejecutaron en la alcaldía de Venustiano Carranza a uno de los sobrevivientes de la balacera que se suscitó en la Plaza Garibaldi el 14 de septiembre pasado: Daniel Verde Hernández.

Aquel día un grupo de sicarios disfrazados de mariachis dejaron 11 cuerpos tendidos en la plaza. El de Daniel Verde era uno de ellos. Sobrevivió a las balas, sin embargo, y fue dado de alta, aunque debía desplazarse en una silla de ruedas.

Pocos días más tarde, una camioneta se detuvo frente al domicilio de Verde Hernández en la colonia Revolución. Él se encontraba en la puerta, sentado en su silla de ruedas y al lado de su madre. Un hombre se acercó y le disparó en seis ocasiones. Los tiros pegaron en el tórax y en el cráneo.

La patrulla MX-108-N2 llegó al lugar, pero era demasiado tarde. En su reporte, los uniformados asentaron que una cámara del C2 Norte se hallaba cerca de la esquina donde ocurrieron los hechos. Pero la investigación no ha avanzado.

En diciembre hubo homicidios relacionados con ajustes de cuentas entre los grupos criminales. Uno ocurrió en Tlatelolco el 5 de diciembre. Otro, en Buenavista, el 15.

El día 28, personal del Operativo Escudo detectó gente armada en un estacionamiento público ubicado en San Camilito 22. Adentro, dos sujetos mantenían secuestrado a un empresario. Acababan de amputarle el dedo meñique de la mano izquierda: se lo habían enviado a su esposa.

Ayer el cuerpo de un joven masacrado a tiros fue hallado, envuelto en una cobija en la calle del Estanquillo.

La guerra de Tepito sigue sacudiendo la ciudad.
 

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