AMLO, el espionaje y el Cisen

Héctor De Mauleón

Hace unas semanas, tras acusarlo de espiar a sus hijos, Andrés Manuel López Obrador anunció que al llegar a la presidencia de la república decretaría la desaparición del Cisen, el polémico Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

AMLO aseguró que esta institución, supuestamente encargada de alertar sobre riesgos y amenazas a la seguridad nacional, está dedicada, en realidad, “al espionaje a los opositores”.

El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia culpó al Centro de haber investigado a todos sus hijos, y prometió cerrarlo, dijo, no “por venganza”, sino para “poner orden”. Sostuvo que de esta forma el país se ahorraría 4 mil millones de pesos al año:

“Va a desaparecer el Cisen al triunfo de nuestro movimiento”, dijo.

La declaración tuvo respuesta. Una respuesta que vino del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México, Ininvestam, a través de un documento que analiza las consecuencias “de desaparecer instituciones vitales” para el Estado.

El documento admite que sobre los servicios de inteligencia creados en el país han recaído desde siempre, y con razón, acusaciones de que no buscan satisfacer los intereses del Estado, sino “los del grupo que se encuentra en el ejercicio del poder”.

El Ininvestam asegura, sin embargo, que “no hay Estado sin inteligencia”, pues este instrumento garantiza su funcionamiento. Según el estudio, la desaparición de estos servicios, que articulan los principios generales del Estado con la política y la estrategia de seguridad nacional, pondría a la nación en riesgo de colapso.

El Instituto de Investigaciones de la Armada recuerda que “la recolección y procesamiento de información sensible” permite “producir inteligencia estratégica para la toma de decisiones, a fin de preservar la seguridad nacional, la gobernabilidad y el Estado de derecho”.

“Esto no solo incluye la creación de una Agenda de Riesgos en materia de seguridad pública”, afirma; incluye también “la prevención de riesgos ambientales, epidemias, riesgos económico, estructurales, y desastres naturales relacionados con el desarrollo social”.

“Una hipotética desaparición del Cisen significaría para el país un debilitamiento inmediato en el flujo de información que alimenta la Agenda Nacional de Riesgos”, dice. Su eliminación “incrementaría exponencialmente las posibilidades de que esos riesgos no sean detectados, no sean atendidos y se conviertan en tragedias”.

En términos operativos, el Estado perdería de manera alarmante la capacidad para desarrollar trabajos de prevención y mitigación, “lo que podría costar vidas, y el patrimonio de muchos mexicanos”.

El Ininvestam sostiene, sin embargo, que el Cisen debe ser sometido a una reingeniería urgente. Reconoce que la institución ha fallado en casos tan relevantes como el secuestro y masacre de 72 centroamericanos en San Fernando, Tamaulipas; en la tortura y asesinato de 193 personas que fueron halladas en fosas clandestinas del mismo municipio; en el asesinato de 60 pobladores de Allende, Coahuila, “por comandos armados que tomaron la comunidad”, y en el secuestro y desaparición de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa.

Aún más: echa mano del artículo de The New York Times que reveló el presunto espionaje que ejercieron agencias del gobierno mexicano sobre periodistas, activistas y expertos anticorrupción a través del software conocido como Pegasus, y entre las cuales se señaló directamente al Cisen.

De acuerdo con el documento, la institución ha sido llevada a un continuo proceso de desgaste. “El nuevo cuerpo directivo del Cisen”, nombrado tras la salida de Osorio Chong de la Segob, afirma el análisis, enfrenta “múltiples señalamientos” de diversos actores, en el sentido de que se ha alejado de su misión (“producir inteligencia estratégica para la toma de decisiones”).

Estos señalamientos de supuesto abandono de su misión primordial han contribuido “a alimentar la percepción de que las labores de inteligencia para la prevención de riesgos no se hacen, se hacen mal o a destiempo, o incluso se subordinan a otros intereses que no necesariamente corresponden al interés colectivo”.

El documento indica que el riego de seguir debilitando a esta institución “puede materializarse en decisiones radicales en coyunturas de cambio”; puede hacer que el Cisen sea nuevamente cuestionado “desde el más alto nivel al interior de la administración pública federal”, con todo lo que esto implica.

¿Qué es lo anterior? La confirmación, según mi entender, de que el Cisen espía más que nunca a los opositores del régimen. Y la confirmación de que AMLO podría cometer, en caso de ganar, un error monumental si a partir de cuentas alegres intenta “meter orden”, “ahorrar dinero”, llevar sus proverbiales ocurrencias “al más alto nivel de la administración pública federal”.

 

@hdemauleon
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